Rusia lanzó un nuevo ataque masivo con misiles y drones contra Kiev y su región en la madrugada del miércoles, causando la muerte de al menos 17 personas y dejando heridas a otras 24, según confirmó el presidente ucraniano Volodimir Zelensky. El bombardeo se suma a una serie de ofensivas nocturnas que han escalado en frecuencia e intensidad en las últimas semanas.
El ataque con drones y misiles sobre Kiev es parte de una campaña que, según un análisis de la agencia AFP, llevó a Rusia a duplicar el uso de misiles en julio, mientras que el empleo de drones por ambas partes se ha vuelto sistemático. La ofensiva eleva la presión sobre los aliados occidentales de Ucrania para acelerar el suministro de sistemas de defensa antiaérea, en particular los interceptores Patriot de fabricación estadounidense.
Periodistas en Kiev reportaron explosiones poco después de la medianoche, luego de que la fuerza aérea ucraniana alertara sobre la llegada de misiles balísticos. Horas después del impacto, la presencia de humo negro y un persistente olor a quemado persistían en el aire de la capital. La administración militar de Kiev confirmó que los proyectiles impactaron edificios residenciales y almacenes, y que el ataque provocó incendios en cuatro distritos de la ciudad, dejando una mujer muerta y al menos 24 heridos solo en el área urbana.
En la región que rodea la capital, las autoridades reportaron 14 fallecidos y más de 20 heridos. «La región de Kiev ha sufrido esta noche uno de sus ataques enemigos más trágicos», escribió Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar regional, en un comunicado. La administración militar de Kiev calificó el bombardeo como un ataque deliberado contra población civil e infraestructura: «El enemigo está atacando una vez más deliberadamente a personas e infraestructura civil», señaló en un mensaje difundido en Telegram.
Zelensky lamentó el saldo de víctimas y señaló directamente la escasez de sistemas de intercepción como causa de las muertes: «Los interceptores balísticos podrían haber salvado la vida de los fallecidos hoy». El mandatario afirmó además que la ausencia de estos sistemas «solo anima a Rusia a lanzar ataques que cuestan vidas humanas». La semana pasada, Zelensky se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump para solicitar licencias que permitan la producción de sistemas Patriot directamente en territorio ucraniano.
El ataque del miércoles no es un hecho aislado. El sábado anterior, bombardeos rusos sobre Kiev y sus suburbios dejaron 10 muertos y más de 30 heridos, y entre los edificios dañados figuraron la embajada de Lituania y un edificio residencial de cinco plantas. Rusia declaró que ese ataque apuntaba a industrias del complejo militar-industrial y centros logísticos. En sentido inverso, el martes por la mañana, ataques ucranianos con drones contra la región de Moscú dejaron 5 muertos y 10 heridos, apuntando a almacenes del gigante ruso de comercio electrónico Wildberries, a quien Kiev acusa de almacenar piezas de drones y colaborar con el Ejército ruso. El gobernador de Tula, al sur de la capital rusa, reportó que las defensas aéreas destruyeron 107 drones ucranianos en una sola noche, con daños en dos edificios de apartamentos y un incendio en una instalación logística de la misma empresa.
Los observadores de derechos humanos de la ONU alertaron por el aumento de víctimas civiles, que alcanzó su nivel más alto desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Mientras tanto, Kiev expresó indignación por un video que muestra a un hombre perseguido por un dron en la ciudad de Kherson, hecho que el gobierno ucraniano calificó como una «caza» deliberada de civiles. En paralelo, drones ucranianos hundieron un buque portacontenedores ruso en el Mar Negro durante los últimos días.
La próxima variable a seguir es la respuesta de los aliados occidentales ante la solicitud de Ucrania de más interceptores Patriot y la posible aprobación estadounidense de licencias de producción de estos sistemas en suelo ucraniano, un paso que podría alterar significativamente la capacidad de defensa de Kiev frente a los misiles balísticos rusos.









