El mapa de Trump que circula este lunes coloca a República Dominicana como territorio de Estados Unidos: el presidente estadounidense publicó en su cuenta de Truth Social una imagen alterada del continente americano donde toda la isla de La Española aparece cubierta con los colores y las estrellas de la bandera de Estados Unidos, sin acompañarla de ninguna explicación.
La imagen, rotulada como «United States of America», extiende la bandera estadounidense sobre Canadá, México, Groenlandia, varias naciones centroamericanas y del Caribe, y la totalidad de La Española, que comprende tanto a República Dominicana como a Haití. La publicación no distingue entre ambas soberanías: borra las dos de un solo trazo visual.
Sin palabras y sin contexto oficial
Trump difundió el mapa sin ninguna palabra que explicara su origen ni su intención. La ausencia de texto hizo que la imagen corriera sola por las redes sociales y multiplicara las interpretaciones: si se trata de una señal geopolítica deliberada, una provocación calculada o simplemente un ejercicio de provocación digital sin consecuencias inmediatas.
Hasta el cierre de esta nota, ni la Cancillería dominicana ni la Casa Blanca habían emitido declaración oficial alguna sobre la imagen. La pregunta que queda abierta es si el gobierno del presidente Luis Abinader saldrá a pronunciarse, o si optará por el silencio ante lo que, por ahora, es únicamente una imagen publicada sin palabras en una red social.
Patrón de declaraciones sobre soberanía territorial
No es la primera vez que Trump agita el debate territorial con mapas y declaraciones. En meses recientes ya había expresado interés en incorporar a Canadá como el estado 51 de la Unión y en recuperar el control de Groenlandia, reactivando tensiones con aliados históricos de Washington. El mapa del lunes extiende ese patrón al Caribe de forma explícita.
La publicación generó reacciones inmediatas en redes sociales, donde usuarios dominicanos, tanto en la isla como en la diáspora en Nueva York, Nueva Jersey y otras ciudades estadounidenses, respondieron con sorpresa, rechazo e ironía.
Lo que los mercados, los gobiernos de la región y la propia Cancillería dominicana decidan hacer con esta imagen en las próximas horas determinará si queda como un episodio anecdótico o escala a un incidente diplomático formal.








