El déficit federal de EE.UU. cerró el año fiscal 2026 en US$1.992 billones, un aumento de 12% frente a los US$1.775 billones registrados en 2025, según datos del Departamento del Tesoro. Es el mayor desbalance presupuestario desde 2021 y el tercero más alto de la historia del país, superado únicamente por los años de pandemia 2020 y 2021.
El tamaño del déficit federal de EE.UU., equivalente al 6.2% del PIB, se produce en un contexto de crecimiento económico normal, sin crisis sanitaria ni recesión profunda, lo que lo convierte en una señal de deterioro fiscal estructural. La consecuencia directa es que el Tesoro debe emitir más deuda para financiar el desequilibrio, lo que mantiene presión al alza sobre las tasas de interés y encarece el crédito a nivel global, con repercusiones para los mercados emergentes, incluyendo la República Dominicana.
Ingresos, gastos y la brecha que se amplía
Entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, el gobierno federal de Estados Unidos recaudó US$5.40 billones en ingresos totales, un incremento de US$169,000 millones (un +3% frente al año anterior), de acuerdo con el Tesoro. Los gastos totales, sin embargo, ascendieron a US$7.40 billones, un alza de US$386,000 millones (+6%), más del doble del ritmo al que crecieron los ingresos.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) estima el déficit en US$2.0 billones, con una diferencia de US$218,000 millones respecto a 2025. El Tesoro identificó dos factores como principales motores del gasto adicional: los reembolsos de aranceles y el gasto récord destinado al pago de intereses sobre una deuda pública que supera los US$40 billones.
Los intereses superan al presupuesto de defensa
El costo del servicio de la deuda se convirtió en uno de los rubros más reveladores del año fiscal. El interés neto sobre la deuda pública llegó a US$1.052 billones, un nivel que ya supera el gasto en defensa nacional, lo que representa un cambio estructural en la composición del presupuesto federal.
El gasto total en servicio de la deuda, incluyendo el componente bruto, alcanzó US$1.36 billones, un aumento de 12% anual y una suma de US$144,000 millones más que en 2025. Esa partida es hoy la tercera más grande del presupuesto federal, solo detrás de la Seguridad Social y del gasto combinado de Medicare y Medicaid.
La tasa de interés promedio ponderada de la deuda pendiente fue de 3.53% al cierre del año fiscal, frente a 3.36% un año antes. Aunque la variación parece marginal, aplicada a una deuda superior a US$40 billones genera decenas de miles de millones de dólares adicionales en pagos anuales.
Perspectiva histórica y riesgos
Un déficit sostenible en condiciones de crecimiento económico normal rondaría el 3% del PIB, según analistas citados por Reuters. El resultado del año fiscal 2026, en 6.2% del PIB, duplica ese umbral de referencia y ocurre sin los estímulos extraordinarios que justificaron los picos de 2020 y 2021.
La CBO había proyectado en febrero que el déficit de 2026 sería de US$1.9 billones, equivalente a 5.8% del PIB. El resultado final superó esa estimación, impulsado por mayores gastos e intereses. La misma oficina proyecta que el déficit podría alcanzar US$3.1 billones en 2036 si no se producen ajustes fiscales.
El círculo que preocupa a los analistas es el siguiente: un mayor déficit obliga a emitir más deuda; más deuda eleva el costo de los intereses; y ese mayor costo reduce el espacio disponible para invertir en defensa, educación, infraestructura o reducción de impuestos. Políticamente, el dato llega en un momento sensible, ya que el déficit de casi US$2 billones se perfila como uno de los temas centrales de las elecciones intermedias de 2026, especialmente ante las promesas de contención del gasto público que circularon en campañas anteriores.
Para economías como la dominicana, que financia parte de su deuda en mercados internacionales y cuya política monetaria sigue de cerca los movimientos de la Reserva Federal, la presión fiscal de EE.UU. es un factor de riesgo externo que conviene monitorear: si los rendimientos de los bonos del Tesoro siguen al alza, el costo de endeudarse en dólares sube para todos.







