Colombia se incorporó formalmente como el miembro número 19 de la coalición antinarcóticos de EE.UU., conocida como A3C (Foro de la Coalición Americana contra los Cárteles), según anunció el secretario de Guerra estadounidense, Peter Hegseth, durante la clausura del foro celebrado en Ciudad de Panamá.
La adhesión del gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella amplía el alcance de una alianza regional que Washington ha construido con celeridad desde que la administración Trump retomó el poder, y que busca articular respuestas militares coordinadas contra organizaciones de narcotráfico designadas como terroristas. Para Colombia, el país con mayor presencia histórica de grupos narcoinsurgentes en el hemisferio, el giro supone un cambio significativo en su postura diplomática frente a Washington.
Los cárteles, equiparados con Al-Qaeda e ISIS
Hegseth fue enfático al trazar la equivalencia entre los cárteles latinoamericanos y las organizaciones terroristas internacionales. «Se trata de organizaciones designadas como terroristas: el ISIS y Al Qaeda del hemisferio occidental. No hay diferencia, y deben ser tratadas como tales», afirmó durante su intervención en el foro.
Desde el inicio de la administración Trump, unas 20 organizaciones de la región han recibido la designación formal de organizaciones terroristas extranjeras. La lista incluye cárteles mexicanos como los de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, del Golfo, del Noreste y Juárez, además de grupos latinoamericanos como Tren de Aragua y Mara Salvatrucha, entre otros.
Southern Spear y el llamado a la región
Hegseth invitó a todos los países del hemisferio a sumarse a Southern Spear, la operación antidrogas estadounidense coordinada bajo el Comando Sur que, según sus cifras, ha dejado 67 presuntas «narcolanchas» atacadas y al menos 221 muertos.
En el mismo foro, el secretario de Guerra instó a los miembros de la A3C a abandonar la Corte Penal Internacional. «Recomiendo firmemente a cada miembro de la A3C que abandone la Corte Penal Internacional y rechace sus intentos de arrebatar a sus gobiernos y a sus tribunales su soberanía», señaló Hegseth, en una postura alineada con la decisión de Washington de retirarse del tribunal internacional.
La agenda de Hegseth en Panamá incluye una reunión bilateral con el presidente panameño José Raúl Mulino, un encuentro con altos funcionarios colombianos y visitas a tropas estadounidenses que participan en el Curso de Entrenamiento de Operaciones en la Selva y en el ejercicio Panamax. Hegseth también aprovechó el encuentro para reiterar el ofrecimiento de apoyo de Estados Unidos a Colombia tras el reciente terremoto que azotó al país.
El crecimiento de la A3C —de cero a 19 miembros en el primer año y medio de la administración Trump— refleja el peso que Washington ha puesto en militarizar su política antidrogas en América Latina. Para República Dominicana y el Caribe, donde las rutas del narcotráfico y las operaciones de lavado de activos representan riesgos sistémicos para el sistema financiero y la seguridad pública, la expansión de Southern Spear y el endurecimiento de los estándares de cooperación exigidos por Washington son variables que los operadores económicos y las autoridades regulatorias deberán seguir de cerca.









