La navegación internacional ha acumulado 80 ataques a buques desde el inicio de la guerra contra Irán, con un saldo de 22 tripulantes muertos y varias decenas más de heridos, según cifras verificadas y divulgadas este miércoles 16 de septiembre por la Organización Marítima Internacional (OMI), con sede en Londres.
Los ataques a buques en el marco de la guerra contra Irán se concentran principalmente en los alrededores del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta por donde transita una parte significativa del petróleo mundial. Los bloqueos cruzados entre Irán y Estados Unidos explican la mayoría de los incidentes en esa zona; sin embargo, el mar Rojo cercano también ha sido escenario de violencia, con el movimiento hutí de Yemen protagonizando el 11 de agosto uno de los ataques más mortíferos: cuatro marinos muertos en un solo incidente.
Múltiples actores, petróleo por encima de US$100
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, fue explícito al señalar que la responsabilidad no recae en un único Estado. «No es un solo país el que ataca a los buques mercantes en el estrecho de Ormuz», afirmó, y lamentó que los conflictos geopolíticos «se están utilizando como pretexto para atacar a gente del mar inocente».
Más allá de las pérdidas humanas, Domínguez subrayó las repercusiones del conflicto sobre el comercio marítimo global. El crudo Brent y el West Texas Intermediate (WTI) han superado los US$100 por barril en varias ocasiones durante estos meses, lo que ha generado presiones inflacionarias en distintas economías. Para República Dominicana, que importa la mayor parte de sus combustibles, un petróleo sostenido por encima de esa barrera encarece la factura energética y puede trasladarse al precio de la gasolina, el transporte y la canasta básica.
Llamado a la ONU
Ante la magnitud del problema, Domínguez instó a los países miembro a elevar el asunto «a los organismos pertinentes de Naciones Unidas para abordar las causas fundamentales y encontrar soluciones», y ofreció la asistencia técnica de la OMI en ese proceso.
La presión sobre la diplomacia multilateral llega en un momento oportuno: la semana de alto nivel de Naciones Unidas comienza el martes 22 de septiembre en Nueva York, la reunión anual que convoca a jefes de Estado y cancilleres de todo el mundo. La tensión en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo se perfila como uno de los ejes del debate en esa instancia.
Los mercados de materias primas y las cadenas de suministro globales quedarán a la espera de si esa cita diplomática produce compromisos concretos para reducir la violencia en las rutas marítimas o si el conflicto continúa presionando los precios del crudo al alza.










