Goldman Sachs publicó una guía para adquirir y coleccionar relojes de lujo y joyas como inversión y advierte que poseer una pieza costosa de una marca reconocida no basta para que el activo gane valor: se requieren cinco factores adicionales para que una pieza tenga potencial de colección.
La distinción importa a quienes gestionan patrimonio familiar o diversifican su riqueza con activos alternativos. Comprar sin ese criterio puede significar inmovilizar capital en objetos que no se revalorizan ni se liquidan con facilidad en un mercado secundario.
Las cinco claves del valor coleccionable
La guía, titulada Beyond the Sparkle: A Guide to Buying and Collecting Luxury Jewelry and Watches, enumera los factores que pueden contribuir a que una pieza se aprecie con el tiempo:
- Rareza
- Importancia histórica y procedencia
- Artesanía
- Estado de conservación, incluidos sus componentes originales
- Autenticidad
«El nombre de la marca por sí solo no es suficiente», señala el documento. «Los clientes se sorprenden al descubrir que una pieza muy costosa de una marca prestigiosa no se considera un artículo de colección con potencial de inversión», dijo Monica Heslington, directora de Estrategia de Arte y Coleccionables de la Oficina de Gestión Patrimonial Familiar de Goldman Sachs.
El banco recomienda recurrir a expertos independientes, distribuidores o casas de subastas para identificar piezas «excepcionales» con capacidad de mantener su atractivo a largo plazo, sin depender únicamente del prestigio de la marca.
Gestión patrimonial: inventario, tasaciones y seguros
Goldman Sachs subraya que estos objetos, ya sea una sola pieza o una colección extensa, exigen planificación patrimonial cuidadosa. El banco identifica tres pilares para una gestión ordenada.
El primero es mantener un inventario organizado y actualizado, que facilita desde la contratación de seguros hasta el cálculo de impuestos. El segundo es tener tasaciones al día: «Conocer el valor de mercado actual de una colección permite calcular con mayor precisión los impuestos y la liquidez necesarios al evaluar distintas estrategias de planificación», indica el documento.
El tercero es conservar toda la documentación de compra, ya sea adquirida directamente con la marca o en el mercado de segunda mano. Esos registros son clave para autenticar las piezas, facilitar su futura reventa y llevar un historial de costo de adquisición con fines fiscales.
En materia de seguros, el banco advierte que las pólizas estándar suelen tener límites que no cubren el valor real de joyas y relojes de alta gama, y que muchas colecciones requieren productos específicos que protejan las piezas también durante los viajes.
«Para quienes ya poseen estas piezas o buscan comenzar una colección, lo fundamental es gestionarlas de manera consciente: conocer lo que tienen, documentarlo adecuadamente, protegerlo y recurrir a especialistas cuando sea necesario», concluye la guía. El siguiente paso para cualquier coleccionista o heredero de este tipo de activos es someterse a una tasación profesional actualizada, punto de partida inevitable para cualquier plan patrimonial eficaz.









