El Open Finance no logra despegar en México pese a que la Ley Fintech fue aprobada hace casi ocho años, en 2018, según señalaron directivos de entidades financieras durante el foro “Open Finance 2050”. La regulación secundaria que habilitaría plenamente esta figura aún no se publica.
Los participantes recordaron que México fue pionero en la región al aprobar esta legislación, la cual permitiría implementar el Open Finance, un modelo que habilita a los usuarios a compartir su historial crediticio y su información financiera con distintas empresas de manera segura, utilizando tecnología como las APIs.
Claudia Fragoso, directora de Ecosistemas Digitales y Banca Abierta en Banorte, indicó que, más allá del rezago regulatorio, el ecosistema busca un conocimiento más profundo del usuario. “El Open Finance abarca toda una gama más allá de esa data financiera; la parte de Open Finance va más allá de compartir los datos transaccionales, se trata de conocer al cliente. Nos obliga a pasar de una lógica de competencia aislada a una lógica de colaboración. Ninguna organización, por más grande que sea, va a poder resolverle todas las necesidades a los clientes”, comentó.
Fragoso agregó que desde Banorte trabajan para trasladar la experiencia de la sucursal a los dispositivos móviles. “Pasar a ser un ecosistema abierto es evolucionar. Evolucionar la forma tradicional de hacer banca; en Banorte creemos que el futuro de la banca no consiste en esperar a que el cliente venga al banco, sino en llevar al banco hacia donde está el cliente”, señaló.
David Romero, director general de Fincomún, sostuvo que si las instituciones financieras avanzan de la mano con los reguladores, el ecosistema de Open Finance en México tiene potencial de crecer de forma acelerada. “Si nosotros logramos con el Open Finance hacer eso, entonces habrá valido la pena. Si no, entonces es nada más entre nosotros; teniendo más información, más datos, logrando esa hiperpersonalización, pero no profundizando. Necesitamos sumar esfuerzos para que este tema se vuelva una escalera que permita que ese crecimiento social verdaderamente se dé”, expresó.
En contraste con el rezago mexicano, Ingrid Albanés, directora de Soluciones Digitales para Latinoamérica en J.P. Morgan Payments, destacó casos de éxito internacionales, como el europeo, y el avance de la directiva PSD, que ha establecido reglas parejas en el ecosistema financiero de esa región. “Hay varios ejemplos. A mí, la realidad es que me parece un estándar interesantísimo lo que hacen en Europa con la PSD2, que, de hecho, la primera versión nació en 2007 y tengo entendido que este año sale la tres”, mencionó.
Albanés subrayó que el mérito de esa regulación radica en igualar las condiciones para todos los actores. “Algo que logra esta regulación es poder poner el piso parejo para todos, para que pueda existir este flujo de datos de una manera segura, de una manera escalable y de una manera que sea sostenible”, concluyó.









