La gestión de riesgos empresariales está dejando de ser una función defensiva para convertirse en un componente de la estrategia económica de empresas e instituciones financieras, según sostiene el Club de Gestión de Riesgos de la República Dominicana (CGR), organizador de la IV Jornada Anual de Riesgos (IV JAR 2026), celebrada en el país.
El argumento central del CGR es que el riesgo ya no es episódico, sino estructural. Los ciclos económicos y financieros son más cortos y las perturbaciones aparecen con mayor frecuencia, lo que obliga a las empresas dominicanas e instituciones del sector financiero a operar en un entorno de volatilidad estructural permanente, no solo a prepararse para crisis ocasionales.
De reaccionar a anticipar
El gran cambio que plantea el CGR es pasar de una gestión basada en responder cuando el riesgo ya se materializó hacia una que intenta identificarlo antes, medir sus posibles efectos y construir capacidad de resistencia. Esta transición tiene una implicación económica concreta: la resiliencia comienza a formar parte del capital productivo de una empresa o de una institución financiera.
Bajo este enfoque, la preparación ante el riesgo deja de ser un costo operativo o una exigencia regulatoria para convertirse en una ventaja competitiva. Las empresas que construyen esa capacidad de anticipación están, en la práctica, acumulando un activo intangible que influye en su estabilidad y en su acceso al crédito.
Nuevas superficies de riesgo
Las áreas de exposición también se están multiplicando. Según el CGR, la gestión tradicional estaba concentrada en crédito, liquidez, tasas de interés y riesgo operacional. A ese mapa se suman ahora amenazas vinculadas a ciberseguridad, inteligencia artificial, computación cuántica, manejo de datos y transformación digital, terrenos que avanzan más rápido que los marcos regulatorios y los sistemas de control internos de muchas organizaciones.
La IV JAR 2026 también incorpora el concepto de riesgo soberano, que conecta la situación fiscal y macroeconómica de un país con su estabilidad financiera. Para el sector empresarial y bancario dominicano, ese vínculo es relevante: las condiciones fiscales del Estado inciden directamente en el costo del financiamiento, en la confianza de los inversores y en la capacidad del sistema financiero de absorber choques externos.
El próximo paso para las empresas y entidades que adopten este enfoque será integrar la gestión de riesgos empresariales en sus procesos de planificación estratégica, no tratarla como una función paralela. El CGR seguirá monitoreando cómo las organizaciones dominicanas avanzan en esa transición a través de sus próximas ediciones de la Jornada Anual de Riesgos.









