American Express recorta empleos para la IA al anunciar este viernes 23 de octubre la eliminación de aproximadamente 3,500 puestos, equivalentes al 5% de su plantilla global de cerca de 78,000 trabajadores, como parte de una reestructuración que generará un cargo de US$336 millones en el tercer trimestre de 2026.
El movimiento llega acompañado de resultados financieros sólidos: la compañía reportó una ganancia neta de US$3,649 millones en el trimestre, un alza de 27.3% frente al mismo período del año anterior, y elevó su previsión de beneficios para todo 2026 por encima de las expectativas del mercado. El contraste entre un desempeño robusto y miles de despidos simultáneos intensifica el debate sobre si la inteligencia artificial reemplaza empleos o simplemente transforma la forma en que las empresas justifican sus recortes de costos.
La lógica detrás del recorte
El presidente ejecutivo, Stephen Squeri, informó a los analistas que la reestructuración busca que American Express se vuelva «más ágil», reduzca niveles jerárquicos y acelere la toma de decisiones. El director financiero, Christophe Le Caillec, explicó a CNBC que el objetivo es hacer a la empresa «más liviana, más ágil y también prepararla para la IA».
La precisión de Le Caillec sobre este punto es relevante: según indicó, no conviene automatizar procesos mal estructurados. Por ello, la compañía planea primero reducir capas de gestión y ampliar los rangos de control de cada gerente, y solo después incorporar la automatización. En otras palabras, la empresa argumenta que la IA no puede operar con eficiencia sobre una arquitectura organizacional compleja y burocrática.
La compañía no precisó qué áreas, países o unidades de negocio concentrarán los despidos, ni explicó si los puestos eliminados serán reemplazados por roles tecnológicos, si habrá reubicaciones internas o qué tipo de capacitación recibirán los trabajadores afectados. Algunas estimaciones basadas en el informe anual sitúan la cifra de empleos en riesgo en torno a 3,800, dado que la plantilla registrada al cierre de 2025 era de 76,800 trabajadores.
IA como catalizador del debate laboral
El caso de American Express abre una discusión más amplia: ¿la inteligencia artificial genera empleo, lo elimina o simplemente redistribuye las tareas? La empresa sostiene que primero debe simplificar sus procesos internos para que la IA genere beneficios reales, pero no ha aclarado cuántos de los 3,500 puestos eliminados serán eventualmente sustituidos por sistemas automatizados y cuántos por nuevos perfiles tecnológicos.
La narrativa de «prepararse para la IA» como justificación de despidos masivos se repite con creciente frecuencia entre grandes corporaciones financieras y tecnológicas. Lo que distingue el anuncio de American Express es que llega en un momento de ganancias récord, no de crisis: la empresa generó US$3,649 millones en utilidades en un solo trimestre, lo que refuerza la lectura de que el recorte responde tanto a una apuesta estratégica como a una optimización del margen.
Impacto en el sector financiero
La decisión de American Express puede marcar un punto de referencia para otras instituciones financieras que buscan contener costos operativos y acelerar la innovación. Reducir niveles jerárquicos, ampliar la supervisión por gerente y automatizar procesos repetitivos en áreas como servicio al cliente, riesgo crediticio, operaciones y análisis de datos son estrategias que ya circulan en los planes de varios bancos y procesadores de pagos globales.
Para los mercados emergentes y el sector financiero dominicano, el fenómeno plantea preguntas concretas: a medida que los grandes emisores de tarjetas de crédito reestructuran sus operaciones en torno a la automatización, las entidades locales que dependen de sus plataformas tecnológicas o modelos de negocio deberán evaluar con qué rapidez adaptarse a estándares de eficiencia crecientes. La adopción de IA en servicios financieros no es una tendencia lejana; es una presión competitiva que ya está redefiniendo las estructuras de costos de los actores globales.
El reto que enfrenta American Express, y que observarán de cerca sus competidores, será demostrar que la transformación mejora la experiencia del cliente sin deteriorar la calidad del servicio ni generar un impacto social desproporcionado entre los miles de trabajadores afectados. Los próximos trimestres revelarán si la apuesta por la IA se traduce en ganancias de productividad medibles o si el recorte fue, en esencia, una reducción de costos con un nuevo nombre.










