DIARIO FINANCIERO.- El Gobierno dominicano presentará este jueves 11 de junio un nuevo paquete económico y fiscal, con una meta de recaudación de entre RD$60,000 y RD$70,000 millones anuales —equivalente a aproximadamente 0.7% del PIB— según documentos internos que circulan entre actores del sector privado. El anuncio llega en un escenario fiscal complejo: el ejercicio 2025 cerró con un déficit de 3.45% del PIB y una deuda pública de 47.9% del PIB, mientras que la presión fiscal se ubica en torno al 16.1% del PIB —una de las más bajas de la región en términos comparables. Presidencia de la República Dominicana Ministerio de Hacienda
Los intentos previos de reforma bajo Abinader enfrentaron fuerte resistencia social, política y económica, obligando al Gobierno a retirar propuestas en 2021 y en 2024. Esta vez, la arquitectura del paquete apunta deliberadamente a reducir la superficie de oposición: no toca el ITBIS, no modifica los ISC a combustibles ni telecomunicaciones, y concentra las alzas impositivas en grandes contribuyentes y en segmentos con baja visibilidad popular.
Las medidas pro-crecimiento
El bloque de estímulo a la inversión es la pieza más novedosa del paquete. La propuesta contempla deducción del 100% de inversiones en maquinaria y equipos nuevos en 2026 —conocida en tributación internacional como full expensing— y depreciación acelerada a partir de 2027. En contextos donde se han aplicado mecanismos similares, el efecto es acelerar el ritmo de inversión privada en el corto plazo al reducir el costo de capital efectivo.
Para el sector exportador, se propone el reembolso del ISC sobre combustibles y seguros, equiparándolo al tratamiento que ya reciben bajo el esquema de devolución del ITBIS. En paralelo, se plantea la derogación gradual de gravámenes anacrónicos (Impuestos que afectan la competitividad): el impuesto sobre hipotecas —cuya ley vigente data de 1890—, el ISC a seguros de vida y el tributo sobre constitución de compañías. Estas medidas, aunque de impacto recaudatorio limitado, envían una señal de modernización del marco regulatorio que puede reducir fricciones en la formalización empresarial.
ISR corporativo al 30%: el dato que moverá el mercado
La medida de mayor impacto sobre el sector empresarial formal es el incremento temporal de la tasa del ISR corporativo de 27% a 30%, aplicable por tres años exclusivamente a grandes contribuyentes. Según informaciones preliminares, el umbral aplicaría a empresas con ingresos superiores a RD$1,000 millones anuales.
El diseño tiene lógica de progresividad: protege a micro, pequeñas y medianas empresas de la sobretasa, concentrando el esfuerzo recaudatorio en el segmento con mayor capacidad contributiva. Sin embargo, desde la perspectiva del inversor, una alza de tres puntos porcentuales en el ISR corporativo para grandes empresas implica una reducción directa en el retorno neto sobre el capital invertido. Para empresas cotizantes en la Bolsa de Valores de la República Dominicana (BVRD), el impacto dependerá de su capacidad para trasladar costos o absorberlos en márgenes.
Impuesto a las transferencias de 0.15 a 0.30%
La propuesta de elevar el impuesto sobre cheques y transferencias electrónicas de 1.5 a 3 por mil (de 0.15% a 0.30%) es una de las medidas con mayor alcance transversal y controversial. Este gravamen afecta directamente el volumen de intermediación financiera y, en contextos de el gobierno ha intentando impulsar la bancarización, esta medida iría en sentido contrario pues es un costo adicional al dinero en el cual muchas personas no están dispuestos a asumir, por lo que sería un incentivo indirecto al uso del efectivo.
Para el sistema bancario, el impuesto sobre cheques no es una carga directa sobre la rentabilidad institucional, pero sí puede deprimir marginalmente el volumen de transacciones en los segmentos más sensibles al costo. La banca privada deberá monitorear si el ajuste modifica comportamientos en cuentas corrientes y estructuras de pago corporativo.
Para la clase media: ajuste por inflación del mínimo exento
En el frente del ISR personal, el documento propone elevar el mínimo exento de RD$34,685 a RD$39,900, un incremento de 15% que, según la justificación técnica del paquete, llevaría la exención a un nivel suficiente para cubrir el costo de la canasta básica del segundo quintil de ingreso —estimada en RD$38,400—. El mínimo exento no ha sido indexado en aproximadamente una década, lo que ha erosionado silenciosamente el poder adquisitivo de los trabajadores formales de ingreso medio-bajo.
Adicionalmente, se propone elevar la deducción por gastos educativos al 30% —y al 50% para centros especializados en personas con discapacidades—, así como ajustar por inflación las franjas del ISR personal. Estas medidas tienen un costo fiscal que el Gobierno asume como parte del componente redistributivo del paquete.
Anti-evasión: retenciones, trazabilidad y veto en incentivos
El bloque de combate al incumplimiento incluye cuatro vectores. Primero, la implementación de percepción de ITBIS en la DGA para importaciones realizadas por contribuyentes informales —mecanismo que ya aplican varios países de la región. Segundo, el aumento de retenciones a contribuyentes «difíciles de gravar», que el documento aclara no constituye alza de impuestos sino anticipos de pago a cuenta.
Tercero, la extensión de la trazabilidad fiscal —actualmente operativa para bebidas alcohólicas y cigarrillos— hacia los combustibles, medida de alto impacto potencial en un mercado donde la evasión en la cadena de distribución de hidrocarburos es estructural. Cuarto, se otorga al Ministerio de Hacienda y la Presidencia poder de veto en la clasificación de beneficiarios de leyes de incentivo, apuntando a reducir abusos en regímenes especiales cuyo costo para el fisco se estimó en RD$383,566 millones equivalentes al 4.73% del PIB para 2025. DGII
Otros ingresos: cigarrillos electrónicos, casinos y rentas del exterior
El paquete incorpora ISC a cigarrillos electrónicos y vapes —segmento que ha crecido aceleradamente sin marco tributario específico— y el aumento de la tributación a casinos y juegos de azar. También se gravan con una retención única y liberatoria del 10% las rentas financieras obtenidas en el exterior por personas físicas dominicanas, equiparándolas al tratamiento de intereses y dividendos domésticos. Según el documento, estas rentas «hoy no se declaran», lo que convierte esta medida en una expansión de base imponible con impacto acotado pero estructuralmente significativo.
Finalmente, se propone un aumento del impuesto de salida de entre US$10 y US$20 por pasajero —medida de recaudación directa con impacto marginal sobre el flujo turístico, pero con baja resistencia política.










