El Banco Mundial calificó la Ley 30-26 como un avance significativo hacia la modernidad fiscal de la República Dominicana, al felicitar formalmente al Gobierno dominicano por lograr el consenso social y político necesario para su aprobación en el Congreso Nacional.
La ley, denominada oficialmente Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional —conocida como Plan Anticrisis—, entra en vigor en un contexto de creciente incertidumbre económica global, lo que le otorga especial peso al respaldo del organismo multilateral: una legislación avalada por el Banco Mundial puede facilitar el acceso a financiamiento externo y mejorar la percepción de riesgo del país ante inversionistas.
Reconocimiento puntual a la legislación
El respaldo llegó mediante una carta dirigida al ministro del Ministerio de Hacienda y Economía (MHE), Magín Díaz, firmada por Juan Pablo Uribe, director de la División México, Centroamérica y la República Dominicana para la Región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial, y por Carolina Rendón, Representante Residente del Grupo Banco Mundial en la República Dominicana.
En la misiva, el organismo destacó que sus economistas, al cierre de una misión técnica sobre herramientas de política fiscal para el desarrollo sostenible celebrada la semana pasada, resaltaron que la Ley 30-26 «constituye un paso importante hacia la consolidación de un marco fiscal más moderno, transparente y favorable para la competitividad del país».
Simplificación tributaria y protección social
Los especialistas del Grupo Banco Mundial señalaron que la legislación contiene acciones concretas «que buscan simplificar el sistema tributario y fortalecer la progresividad del mismo; proteger a la micro, pequeña y mediana empresa además de preservar a los hogares más vulnerables». La progresividad tributaria implica que quienes tienen mayores ingresos contribuyen proporcionalmente más, aliviando la carga sobre los segmentos de menor capacidad económica.
El organismo subrayó que «estas medidas son especialmente relevantes en un contexto internacional marcado por elevados niveles de incertidumbre», en referencia a las presiones externas que enfrentan las economías emergentes, entre ellas el encarecimiento del financiamiento global y la volatilidad de los mercados de materias primas.
El próximo indicador a seguir será la implementación reglamentaria de la Ley 30-26 y la respuesta de los mercados de deuda soberana dominicana ante este nuevo marco fiscal, que el Banco Mundial ya sitúa como un referente de modernización tributaria en la región.









