La inflación en China cayó a 0.5% interanual en julio, su ritmo más bajo desde enero, por debajo de las expectativas del mercado, según datos divulgados el domingo por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) del país.
El resultado confirma que la segunda mayor economía del mundo sigue sin resolver sus presiones deflacionarias —es decir, la tendencia a que los precios bajen o crezcan muy poco—, lo que comprime los márgenes de empresas que exportan a ese mercado y puede afectar la demanda de materias primas que países como República Dominicana venden o importan a precios indexados a China.
Consumo interno, el talón de Aquiles
La ONE atribuyó la desaceleración a la persistente debilidad del consumo doméstico, una fragilidad estructural que arrastra China desde hace años. A pesar del auge en exportaciones y en parte de su sector tecnológico, la demanda interna no ha logrado compensar esas ganancias externas, lo que mantiene los precios deprimidos.
Precios al productor también se enfriaron
El índice de precios al productor (IPP), que mide los precios en fábrica antes de llegar al consumidor final, subió 3.5% interanual en julio, por debajo del 4.1% registrado en junio, según la misma fuente oficial. Un IPP en desaceleración suele anticipar menor presión inflacionaria hacia adelante, tanto en China como en los países que importan sus manufacturas.
«El impulso económico se debilitó en el segundo trimestre» de 2026, escribió Zhiwei Zhang, presidente y economista jefe de Pinpoint Asset Management, en una nota publicada el domingo tras conocerse los datos. Zhang no precisó una cifra de crecimiento, pero su lectura apunta a que la recuperación china pierde tracción.
El mercado seguirá de cerca si las autoridades chinas adoptan nuevas medidas de estímulo fiscal o monetario para reactivar el consumo interno. Cualquier señal en esa dirección podría mover los precios de materias primas y el apetito por activos emergentes, incluidos los de América Latina.









