DIARIO FINANCIERO.- La República Dominicana enfrenta en 2026 uno de los choques petroleros más acelerados de los últimos años, con un impacto directo sobre las finanzas públicas que comienza a redefinir la política económica del Gobierno.
El precio del petróleo WTI pasó de US$57.21 en enero a US$105.00 al cierre de abril, un incremento superior al 80% en apenas cuatro meses, según el informe oficial de situación presupuestaria.
Este tipo de movimiento no responde a dinámicas normales de mercado. Se trata de un shock externo de carácter geopolítico, con efectos inmediatos sobre economías importadoras de energía como la dominicana.
El verdadero ajuste no está en el precio… está en el subsidio
A pesar del fuerte aumento internacional, los precios locales han subido de forma moderada:
- Gasolina premium: +RD$24 (+8.3%)
- Gasolina regular: +RD$22 (+8.1%)
- Gasoil regular: +RD$22 (+9.8%)
- GLP: sin variación (0%)
Esto podría sugerir una estabilidad relativa. Sin embargo, el ajuste no ha desaparecido: simplemente ha sido trasladado al Estado.
El subsidio a los combustibles alcanzó RD$1,598 millones en una sola semana, con proyecciones de superar los RD$2,000 millones semanales si las condiciones internacionales persisten.
En términos prácticos, esto implica que el Gobierno está financiando una parte significativa del consumo energético del país para evitar un impacto inmediato en los hogares.
Una presión fiscal que comienza a escalar
Este esquema tiene un costo directo sobre el equilibrio presupuestario. Cada semana de subsidios elevados reduce el espacio fiscal disponible para inversión pública, gasto social o reducción del déficit.
Por eso, el Gobierno ya ha comenzado a enviar señales claras:
- No habrá aumento del presupuesto reformulado
- Se priorizará la austeridad y eficiencia del gasto
- Se limitarán partidas operativas y transferencias
El mensaje es claro: la estabilidad de precios se está logrando a costa de una mayor disciplina fiscal.
El riesgo: inflación diferida
Históricamente, los choques petroleros terminan trasladándose a la inflación. Episodios previos muestran aumentos de precios de combustibles de hasta 42% en 2008 y más de 35% en 2021–2022, acompañados de presiones inflacionarias relevantes.
El patrón es consistente: cuando el Estado deja de absorber el shock o no puede sostener el subsidio, los precios se ajustan rápidamente y afectan:
- transporte
- alimentos
- costos logísticos
- poder adquisitivo
En ese sentido, el subsidio actual puede interpretarse como un mecanismo de contención temporal, no como una solución estructural.
Resiliencia macro, pero con costos
El Gobierno sostiene que la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos:
- crecimiento superior al 4%
- reservas internacionales elevadas
- estabilidad cambiaria
- dinamismo en turismo, remesas y exportaciones
Estos factores permiten amortiguar el impacto en el corto plazo. Sin embargo, el desafío radica en la duración del shock externo.
Si los precios del petróleo se mantienen elevados, el país enfrentará una decisión inevitable:
seguir subsidiando con mayor presión fiscal o trasladar el ajuste al consumidor.
Lo que viene
El escenario más probable en el corto plazo es una combinación de:
- mantenimiento parcial de subsidios
- ajustes graduales en precios
- mayor control del gasto público
- aumento de la tasa de política monetaria
Si el gobierno no puede continuar subsidiando y los precios del petróleo se transfieren a la cadena de suministros, es inevitable que el Banco Central se vea en la necesidad de cambiar su política monetaria e iniciar un ciclo de subida en la tasa de interés, algo que afectaría doblemente a la ciudadanía en dado caso de darse.
La clave estará en el tiempo. Cada semana adicional con petróleo por encima de los US$100 incrementa el costo fiscal y reduce el margen de maniobra.





