Cada día, millones de barriles de petróleo cruzan un estrecho marítimo de apenas 33 kilómetros de ancho entre Irán y Omán. Por esa ruta pasa cerca de una quinta parte del petróleo que consume el planeta.
Hoy ese corredor está prácticamente paralizado.
Alrededor de 1,000 embarcaciones comerciales, incluyendo petroleros y buques de gas natural licuado (GNL), permanecen varadas en el Golfo Pérsico debido al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más críticas del comercio mundial.
El cierre de la principal arteria petrolera del mundo
La crisis comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos coordinados contra Irán en la llamada Operación Epic Fury.
Tras los ataques, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró el cierre del estrecho y advirtió que dispararía contra cualquier buque que intentara cruzarlo.
El impacto fue inmediato.
El tráfico de petroleros cayó de 37 embarcaciones el 27 de febrero a prácticamente cero en pocos días, según datos citados por Reuters.

Antes de la crisis, por el estrecho transitaban cerca de 20 millones de barriles de petróleo diarios, equivalentes a aproximadamente 20 % del suministro mundial de crudo y gas natural licuado.
Firmas de análisis energético como Kpler estiman que el flujo habitual de 35 buques diarios se redujo a cifras de un solo dígito.
Sin seguros marítimos, el comercio se detiene
Aunque las amenazas militares desencadenaron el cierre, el factor decisivo ha sido financiero.
Las principales aseguradoras marítimas retiraron la cobertura de riesgo de guerra para buques que transiten la zona.
Entre ellas figuran los clubes de Protección e Indemnización (P&I) más grandes del mundo: Gard, Skuld y NorthStandard.
Las primas de seguro se dispararon.
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Antes de la crisis: 0.25 % del valor del buque
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Ahora: cerca de 1 %
Esto elevó el costo de asegurar un viaje para un gran petrolero desde US$200,000 hasta aproximadamente US$1 millón.
Ante ese escenario, gigantes navieros como Maersk, CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron completamente sus operaciones en la región.
Según reportes recientes, hasta 706 petroleros no iraníes estaban esperando en la zona a inicios de marzo, incluidos 334 buques de crudo.
Hoy la cifra total de barcos atrapados ronda los 1,000.
Golpe directo al mercado energético global
El bloqueo ya comienza a generar efectos en cadena en la industria energética.
En el Golfo Pérsico:
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Qatar suspendió operaciones de licuefacción de GNL y declaró fuerza mayor en envíos.
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Irak redujo producción petrolera por saturación de almacenamiento.
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Refinerías asiáticas evalúan recortes de producción de entre 20 % y 30 %.
Además, docenas de petroleros de India y Corea del Sur permanecen atrapados con más de 1,100 tripulantes a bordo.
La situación también ha tenido consecuencias humanas.
La Organización Marítima Internacional reporta al menos siete marineros muertos y tres desaparecidos durante incidentes en el estrecho.















