El presidente Luis Abinader inauguró el Radar Meteorológico Doppler Banda C de doble polarización y estado sólido en el Complejo Aeronáutico Dominicano, infraestructura que forma parte del proceso de modernización del sistema meteorológico nacional y del fortalecimiento de la seguridad operacional en el espacio aéreo.

El director del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Igor Rodríguez Durán, resaltó el respaldo gubernamental para la adquisición de estos equipos, subrayando que la incorporación del radar permite alcanzar cobertura total del territorio dominicano mediante una red de vigilancia meteorológica de alta tecnología.
La instalación requirió una inversión aproximada de 250 millones de pesos y permite completar la triangulación de información meteorológica junto a los radares previamente instalados en Punta Cana (2022) y Puerto Plata (2025), consolidando un sistema integral de monitoreo atmosférico.

El radar WRS300 posee una cobertura efectiva de 250 kilómetros, con alcance potencial de hasta 400 kilómetros, lo que facilita la observación de precipitaciones, intensidad de lluvias, dirección y velocidad del viento, así como la detección temprana de condiciones adversas.
Desde la perspectiva operacional, su impacto se refleja en el fortalecimiento de la toma de decisiones de pilotos y controladores aéreos, la optimización de procesos de despegue y aterrizaje y la mejora de la capacidad de anticipación ante fenómenos meteorológicos.

Adicionalmente, el titular del IDAC adelantó que en abril se prevé la inauguración de una nueva torre de control en la Base Aérea de San Isidro, equipada con sistemas de comunicaciones avanzados, DVOR-DME y un sistema energético alternativo.
Autoridades del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y del Instituto Dominicano de Meteorología valoraron el sistema por su utilidad para la gestión de riesgos durante la temporada ciclónica y eventos naturales recurrentes en el país.
Perspectiva:
La consolidación de una red nacional de radares meteorológicos representa una inversión estratégica en resiliencia climática, seguridad aérea y gestión del riesgo. En economías dependientes del turismo y la aviación, la capacidad de anticipación meteorológica se traduce en continuidad operativa, reducción de incertidumbre y fortalecimiento de la infraestructura crítica para la competitividad.
















