El precio del diésel global superó los US$220 por barril esta semana luego de que dos shocks de oferta simultáneos retiraron más de 1.6 millones de barriles diarios del comercio internacional desde febrero, según el Informe del Mercado Petrolero de septiembre de la Agencia Internacional de Energía (AIE). En Estados Unidos, el diésel minorista alcanzó un récord de US$6.27 por galón, mientras que los futuros del gasóleo europeo cerraron el martes 15 de septiembre en un máximo histórico.
Para economías como la dominicana, que importan la totalidad del petróleo que consumen, una escalada de esta magnitud en el precio del diésel global se traslada directamente a los costos del transporte de carga, la generación eléctrica y la cadena de distribución de alimentos, presionando al alza la inflación y los precios al consumidor.
El colapso de las exportaciones del Golfo Pérsico
La AIE calificó la crisis de Oriente Medio como la mayor interrupción del suministro de petróleo en la historia del mercado mundial. Las exportaciones de diésel y gasóleo del Golfo Pérsico cayeron a apenas 390,000 barriles diarios, aproximadamente una cuarta parte de su nivel previo a la guerra, después de que Irán cerrara el Estrecho de Ormuz tras los ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero. Esa vía marítima controlaba antes cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL).
La crisis se agravó la semana pasada cuando ataques con drones dañaron el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, un conducto de 1,200 kilómetros que se había convertido en la principal ruta alternativa al Estrecho de Ormuz, con un flujo estimado de entre 4 y 6 millones de barriles por día. Saudi Aramco suspendió las cargas desde su puerto en el Mar Rojo de Yanbul y canceló algunos envíos de septiembre a clientes europeos. Arabia Saudí ofrece ahora crudo adicional mediante transferencias de barco a barco frente al puerto de Sohar, en Omán, una medida que alivió parcialmente los precios del petróleo el miércoles 17 de septiembre, con el Brent retrocediendo tras un rally de dos días.
Rusia agrava la escasez desde otro frente
El segundo shock proviene de Rusia. Según informó Reuters el 15 de septiembre, seis de las principales refinerías productoras de diésel del país, que representan aproximadamente la mitad de la producción nacional, habían reducido o paralizado operaciones como resultado de ataques de drones ucranianos. Moscú, además, ha restringido las exportaciones de diésel para estabilizar su mercado interno y tiene previsto prorrogar esas restricciones hasta finales de octubre, de acuerdo con el diario ruso Vedomosti. Andy Lipow, de Lipow Oil Associates, estimó que solo la prohibición exportadora rusa ha retirado cerca de 800,000 barriles de diésel al día del mercado internacional.
El efecto combinado de ambos shocks impulsó los márgenes de refinación de diésel en Asia a un récord superior a US$87 por barril el 16 de septiembre, según la AIE, señal de que la escasez de producto refinado es global y no solo regional.
Tensión política y el riesgo de nuevas restricciones
La crisis de oferta ha generado fricciones políticas en Washington. El presidente Donald Trump exigió públicamente que Ucrania cesara los ataques a instalaciones rusas de diésel, mientras que el líder de la mayoría del Senado, John Thune, dijo estar «dispuesto a explorar» una prohibición de exportaciones de diésel estadounidense. Los refinadores han advertido que esa medida podría resultar contraproducente: debilitaría la economía de las refinerías al tiempo que retiraría barriles estadounidenses de un mercado con escasa oferta. Russell Hardy, CEO de la comercializadora Vitol, señaló en septiembre que el mercado global carecía de grandes volúmenes de productos refinados tanto de Rusia como de Oriente Medio, mientras que las refinerías de EE.UU. ya operaban cerca de su capacidad máxima.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, declaró el martes 15 de septiembre en CNBC que el corte del oleoducto saudí «se medirá en días», aunque las autoridades británicas temen que pueda permanecer cerrado durante seis semanas. La duración real de ese cierre, junto con la evolución de las restricciones rusas a las exportaciones de diésel y cualquier movimiento sobre una eventual prohibición exportadora de EE.UU., definirán el piso de los precios en las próximas semanas.










