Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial en Brasil con el 51.76% de los votos válidos, equivalentes a 64.1 millones de sufragios, frente al 48.24% de Flávio Bolsonaro, que acumuló 59.7 millones, con el 99.77% de las urnas escrutadas, según datos del Tribunal Superior Electoral (TSE). La ventaja final es de aproximadamente 4.35 millones de votos.
La victoria le otorga a Lula un cuarto mandato presidencial, el primero en la historia de Brasil, con un gobierno proyectado hasta 2031 y toma de posesión fijada para el 5 de enero de 2027. El resultado tendrá repercusiones directas en el entorno económico regional: Brasil es el mayor socio comercial de América Latina y la primera economía del hemisferio sur, lo que hace que la continuidad o el cambio en su política económica afecte inversiones, flujos comerciales y el apetito de riesgo hacia la región, incluida la República Dominicana.
La remontada desde la primera vuelta
El triunfo de Lula representa una inversión del resultado de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, en la que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había encabezado el escrutinio con el 47.03% frente al 45.16% de Lula, una diferencia de aproximadamente 2.2 millones de votos, de acuerdo con CNN en Español.
La remontada rompe además un patrón histórico del sistema electoral brasileño: hasta esta elección, el candidato que lideraba la primera vuelta había ganado invariablemente el balotaje. Lula es el primer aspirante en revertir esa tendencia desde que Brasil adoptó el sistema de segunda vuelta.
Proyecciones y confirmación del TSE
El TSE señaló que la elección quedó matemáticamente definida a favor de Lula antes de que se completara el recuento total de actas. El instituto Datafolha, el principal medidor de opinión en Brasil, también proyectó su reelección, según Folha de S. Paulo.
Flávio Bolsonaro, candidato del partido de su padre y figura central de la derecha brasileña en esta contienda, no había reconocido formalmente la derrota al cierre de los datos disponibles.
Con un nuevo mandato asegurado, los mercados financieros regionales estarán atentos a las señales que emita el equipo económico de Lula sobre política fiscal, gasto público y relaciones comerciales con Estados Unidos, la Unión Europea y China, socios clave para la economía dominicana vía exportaciones y turismo.







