El senador Flávio Bolsonaro aventaja a Lula por un punto en la encuesta Ipespe/Abrapel publicada este viernes 23 de octubre, con 48% de intención de voto estimulada frente al 47% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien recorta un punto respecto a la medición anterior.
La diferencia mínima coloca a Brasil ante un balotaje de resultado incierto. Con la segunda vuelta convocada para el domingo 25 de octubre, cualquier movimiento entre los electores indecisos en las próximas 48 horas podría definir quién ocupa la Presidencia de la mayor economía de América Latina, con implicaciones directas para los mercados y los socios comerciales de la región.
Votos válidos y comportamiento de los independientes
Al descontar los votos nulos y en blanco y considerar únicamente los votos válidos, Bolsonaro alcanza 50.5% frente a 49.5% de Lula, según el sondeo. La distancia de un punto confirma que ningún candidato tiene margen cómodo de victoria.
El segmento donde Lula muestra mayor fortaleza es entre los votantes independientes: el presidente obtiene 54% de apoyo en ese grupo, frente al 37% de Bolsonaro. Más aún, según el estudio, Lula acumuló diez puntos porcentuales de avance entre los independientes desde la primera medición de la serie de encuestas sobre la segunda vuelta, lo que mantiene abierta su posibilidad de revertir la desventaja en el cómputo general.
El informe también registra una evolución positiva para Lula en dos indicadores cualitativos: la reducción de su rechazo electoral y una mejor percepción de su capacidad para generar cambios, factores que los analistas consideran relevantes para captar el voto de quienes aún no tienen preferencia consolidada.
Debate televisivo, la última variable
La encuesta incorporó además una medición del interés ciudadano en el debate televisivo programado para este mismo viernes 23 de octubre: siete de cada diez entrevistados afirmaron que seguramente lo verán, un indicador de alta audiencia para un evento que se celebra a apenas dos días de la votación.
El sondeo se elaboró con entrevistas a 1,500 votantes realizadas entre el 20 y el 22 de octubre, en la recta final de una campaña marcada por la polarización política. Con una ventaja de un punto dentro del margen habitual de error de este tipo de encuestas, el debate del viernes representa la última oportunidad pública para que ambos candidatos refuercen sus propuestas y disputen el voto no decidido antes del domingo 25 de octubre.








