Los detallistas de combustibles quieren un margen de comercialización de 10.75% por galón establecido por ley, según planteó el presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Iván García, quien afirma que sus utilidades están «prácticamente reducidas a cero» por los costos de operación y las comisiones de los bancos.
El reclamo llega cuando el Gobierno impulsa otra modificación de la Ley 112-00, la norma de hidrocarburos. Lo que cobran hoy las estaciones de servicio no está en ninguna ley: lo determina una resolución del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), expresada en pesos fijos que la inflación ha ido reduciendo en términos reales. Un cambio en esa fórmula afectaría al detallista, al precio que paga el consumidor y al costo del transporte y la carga, que dependen del gasoil.
Lo que dice García y lo que muestra la estructura oficial
De acuerdo con García, cada galón vendido le deja a la estación unos RD$24. De ese monto, RD$7 se van a los bancos por las comisiones de las tarjetas de débito y crédito, y el resto debe cubrir electricidad, nómina y otros gastos.
Esa cifra encaja con la estructura de precios publicada por el MICM. El margen oficial del detallista es de RD$27.07 por galón en las gasolinas y de entre RD$23.75 y RD$24.03 en los gasoils. Los RD$24 que menciona García corresponden, por tanto, al gasoil, el combustible que más se despacha en las estaciones de barrio y de carretera. La comisión de RD$7 equivale a casi 30% de ese margen, antes de pagar un solo peso de planilla.
Un porcentaje sin base de cálculo definida
La petición no aclara sobre qué monto se aplicaría el 10.75%, y de esa definición depende el resultado. Con los precios de referencia del análisis que sirve de base a esta nota, las cuentas serían estas:
- Sobre el precio final de la gasolina prémium (RD$358.10), el margen sería de RD$38.50, es decir, RD$11.43 por encima de los RD$27.07 actuales.
- Sobre el precio final de la regular (RD$317.50), sería de RD$34.13, unos RD$7.06 más.
- Sobre el precio final del gasoil (RD$270.80), sería de RD$29.11, entre RD$5.08 y RD$5.36 más que el margen vigente.
- Sobre el Precio de Paridad de Importación (PPI) de la prémium (RD$200.87), sería de RD$21.59, o RD$5.48 menos que hoy. El PPI es el costo de referencia de traer el combustible al país.
Entre la primera y la última opción hay una distancia que va de un alza de RD$11 a una rebaja de RD$5 por galón. Si el texto legal no precisa si la base es el precio final, el PPI o una tarifa en pesos, el debate pasaría al reglamento y el margen seguiría en manos del MICM.
Por qué el margen perdió poder de compra
Según el Decreto 307-01, el precio oficial suma el PPI, los impuestos, el margen del distribuidor, el del detallista y la comisión de transporte. El MICM fija los márgenes mediante resolución, en montos en pesos y no en porcentajes, y puede revisarlos a su criterio.
Hay un antecedente documentado. Una resolución de diciembre de 2021 corregía los ajustes de márgenes fijados en 2020 para la venta mayorista y minorista de gasolinas, gasoil y GLP, y admitía que esos ajustes «no han sido aplicados» a esa fecha. Es decir, se resolvió recomponer los márgenes y la decisión no se ejecutó.
La estructura genera una asimetría. Si el precio internacional sube, el margen en pesos no cambia de valor nominal y el detallista pierde peso relativo en el precio. Si baja, el margen tampoco se reduce, pero el volumen de ventas y el capital de trabajo se resienten. Los subsidios, que sumaron RD$1,516.5 millones entre el 31 de octubre y el 6 de noviembre, no llegan a las estaciones: son transferencias fiscales que compensan el PPI de los importadores. De ahí la queja de García: «los comerciantes no reciben subsidios para los combustibles, la electricidad ni para otros gastos».
Una reforma pendiente desde hace tiempo
El Poder Ejecutivo ya depositó en el Senado un proyecto que reorganiza el sector y modifica la Ley 112-00. El texto incorpora criterios de eficiencia y buenas prácticas en el cálculo de precios, sustituye los ajustes semanales por quincenales, crea fondos para periodos de inestabilidad y suprime exoneraciones a los sistemas de energía no interconectados. La iniciativa sigue en comisiones.
En junio de 2026, el ministro Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón dijo que presentaría una reforma propia y se comprometió a llevarla al Congreso. El 1 de noviembre confirmó que el asunto sigue en agenda, sin dar fecha de depósito ni detallar el alcance. La oposición en la Cámara de Diputados cuestionó el anuncio en octubre, cuando no había un texto sobre la mesa.
Los riesgos de fijar el margen por ley
El análisis de la propuesta reconoce que un porcentaje legal protege al detallista de las decisiones discrecionales de la administración y de la pérdida de valor por inflación. Señala, sin embargo, tres efectos posibles.
Primero, un margen calculado sobre el precio final sube solo cuando sube el galón, de modo que el consumidor carga con el riesgo. Segundo, si los ingresos dependen del volumen y no de la eficiencia, la estación gana más mientras más combustible despache, lo opuesto a la política de eficiencia energética que el Gobierno dice promover. Tercero, como el transporte público y la carga usan gasoil, cada peso adicional de margen llega a los precios de los alimentos.
El análisis añade una vía poco discutida: las comisiones de tarjetas. Según ese planteamiento, RD$7 por galón difícilmente resistirían un estudio del costo marginal de una transacción electrónica, y ese cargo se regula con tasas de intercambio y contratos de adhesión, no con la Ley de Hidrocarburos.
Habrá que seguir si el proyecto en el Senado incluye un artículo que defina la base de cálculo del 10.75%, si aborda las comisiones bancarias que consumen cerca de 30% del margen y si el Gobierno aprovecha la reforma para ajustar los márgenes por inflación, como hace la Ley 112-00 con su impuesto específico, en vez de dejarlos en pesos nominales que vuelvan a perder valor. Mientras tanto, el margen del detallista seguirá dependiendo de una resolución del MICM.













