Residentes de varios sectores del Distrito Nacional y Santo Domingo Este reportaron este martes 20 de octubre hasta nueve horas sin luz, mientras que comunidades de Boca Chica y Guerra también figuraron entre las zonas afectadas. Las interrupciones se producen en un contexto de presión sobre el sistema eléctrico nacional, marcado por limitaciones de generación y mantenimientos en la red de distribución.
Los cortes prolongados encarecen directamente la operación de pequeños comercios que deben encender plantas eléctricas para mantener refrigeración, iluminación y sistemas de pago, al tiempo que en los hogares interrumpen la conservación de alimentos, el acceso al agua en edificios con bombas y la conectividad.
Sectores afectados y quejas ciudadanas
Las quejas se concentraron en barrios del Distrito Nacional y de Santo Domingo Este, con reportes de apagones durante la mañana, la tarde y parte de la noche. En Boca Chica y en comunidades de Guerra, los moradores también denunciaron interrupciones que afectaron hogares, pequeños comercios y actividades cotidianas.
Los usuarios señalaron que la falta de electricidad complicó el almacenamiento de alimentos, el funcionamiento de negocios y el uso de ventilación. El impacto resulta especialmente sensible en zonas donde las temperaturas elevadas incrementan la demanda de aire acondicionado y ventiladores, lo que a su vez presiona aún más al sistema.
Comerciantes y juntas de vecinos de los sectores afectados reclamaron mayor coordinación y comunicación oportuna por parte de las empresas distribuidoras. Las asociaciones de pequeños negocios señalaron que recurrir a plantas de emergencia dispara los costos operativos y reduce los márgenes en jornadas que ya son exigentes.
Las plantas fuera de servicio
Las distribuidoras atribuyeron las interrupciones al déficit de generación provocado por la salida temporal de varias unidades del sistema nacional. Entre las plantas mencionadas figuran Punta Catalina, AES Andrés, Los Mina V y VI y Haina Turbogas. Su indisponibilidad representó alrededor de 690 megavatios, equivalente al 16% de la generación total del país.
A esta situación se sumaron trabajos de mantenimiento y reparaciones en redes de distribución que en algunos casos requirieron cortes programados. Sin embargo, la duración y la frecuencia de las afectaciones superaron lo que los usuarios consideran razonable, y la ausencia de avisos previos agravó la inconformidad.
Impacto en hogares, comercios y centros educativos
Más allá de la economía familiar, los apagones afectaron el funcionamiento de centros educativos en los sectores con mayores cortes. Planteles que dependen de ventilación eléctrica, sistemas de cómputo o conectividad para actividades académicas vieron interrumpidas clases y jornadas extracurriculares, según reportaron padres de familia en las zonas afectadas.
En los hogares, la interrupción dificultó la conservación de alimentos, el acceso al agua en edificios con bombas eléctricas y el descanso de las familias. Autoridades y distribuidoras pidieron a los usuarios reportar las fallas y evitar conexiones irregulares mientras se restablece el servicio.
Llamado a EDESUR y EDEESTE
La reiteración de cortes en distintos puntos de la capital y la provincia Santo Domingo reaviva el debate sobre la necesidad de fortalecer la generación, modernizar las redes de transmisión y distribución, y mejorar la planificación de los mantenimientos para minimizar el impacto en la población.
Los residentes de los sectores afectados exigen que EDESUR y EDEESTE publiquen un cronograma claro de normalización del suministro y expliquen con precisión las causas de cada interrupción. La evolución de la disponibilidad de las plantas fuera de servicio, particularmente Punta Catalina y AES Andrés, será el factor determinante para saber si los cortes se reducen en los próximos días.









