Las exportaciones de China se dispararon 36.3% en septiembre frente al mismo mes del año anterior, su ritmo más rápido desde febrero, superando las expectativas de los economistas y acelerando respecto al crecimiento interanual del 25% registrado en agosto, según informó la agencia de aduanas del país.
El avance amplía el superávit comercial chino hasta niveles que podrían romper el récord anual de US$1.2 billones alcanzado el año pasado. Eso eleva la presión sobre los socios comerciales de Beijing, incluida la Unión Europea, que ha tenido dificultades para reequilibrar un déficit persistente con China, y alimenta las tensiones con Washington, que mantiene una investigación sobre el exceso de capacidad industrial china.
Tecnología de punta lidera el alza
Los bienes de alta tecnología fueron el principal motor del incremento. Entre enero y septiembre, las exportaciones chinas de semiconductores se dispararon 108.1% interanual en términos de valor, según los datos aduaneros. Las exportaciones de equipos de procesamiento automático de datos y sus componentes saltaron 54.6% en el mismo período, mientras que las de automóviles avanzaron 54.3%, impulsadas por una mayor demanda global de vehículos eléctricos.
Superávit en camino de batir récord
En septiembre, China registró un superávit comercial de US$133,500 millones, por encima de los US$119,100 millones anotados en agosto. En los primeros nueve meses del año, el superávit acumulado totalizó US$938,100 millones, según los datos recopilados por FactSet, y crece la expectativa de que podría superar el récord anual completo de US$1.2 billones del año pasado.
Las importaciones también aceleraron: subieron 31% en septiembre frente al mismo mes del año anterior, frente al aumento del 28.2% de agosto. Sin embargo, el crecimiento exportador más que compensó esa expansión de la demanda interna.
Consumo interno débil empuja hacia afuera
Las sólidas exportaciones han sido uno de los principales soportes del crecimiento económico general de China en lo que va del año, en un contexto en que el consumo y la inversión internos se han mantenido débiles por una prolongada contracción del sector inmobiliario. El modelo exportador chino, concentrado en bienes de alta tecnología, depende de mercados externos abiertos, aunque no puede sustituir por completo la demanda occidental.
En cuanto al frente geopolítico, Estados Unidos puso en marcha este año una investigación contra China y otros socios comerciales por su exceso de capacidad industrial, aunque Washington y Beijing alcanzaron el mes pasado un acuerdo de tregua. La Unión Europea, por su parte, sigue buscando fórmulas para reducir un déficit comercial con China que se amplía con cada dato de aduanas.
Los próximos meses definirán si el superávit anual de China rompe el techo de US$1.2 billones: el ritmo de los primeros nueve meses lo coloca en esa senda, pero la durabilidad del alza dependerá tanto de la demanda global de tecnología como del desenlace de las negociaciones comerciales con sus principales socios.









