Ursula von der Leyen ofreció este miércoles 16 de septiembre a Canadá convertirse en el primer miembro asociado de la UE, una figura sin precedentes en la historia de la integración europea, en un discurso dirigido directamente al primer ministro canadiense Mark Carney desde el Parlamento Europeo.
La propuesta llega en un momento de creciente distanciamiento entre Canadá y Estados Unidos, y coloca a Ottawa ante la posibilidad de anclar su economía a un bloque de más de 450 millones de consumidores bajo un esquema de cooperación más profundo que cualquier tratado comercial bilateral existente. Para economías como la dominicana, que exportan al mercado europeo y compiten con productos canadienses en terceros mercados, el reordenamiento de estas alianzas puede redefinir reglas de acceso y estándares de comercio global.
Del CETA a una «Alianza para el Futuro»
Von der Leyen recordó que el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá, conocido como CETA, ha impulsado el comercio de bienes entre ambos socios en un 75% en menos de una década. Sobre esa base, la presidenta de la Comisión anunció que la relación bilateral avanzará «del CETA a una Alianza para el Futuro», con el objetivo de crear un «espacio común de prosperidad y seguridad económica».
Carney se convirtió en el primer líder no europeo invitado a presenciar el discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo, un gesto protocolario que subraya el peso político de la propuesta.
Manufactura, defensa, Ártico e inteligencia artificial
La alianza contemplada por Von der Leyen abarca cooperación en manufactura inteligente, una «alianza tecnológica», la integración de las bases industriales de defensa, un proyecto conjunto insignia en el Ártico y trabajo compartido en energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica.
«Esta es una asociación que no va contra nadie más, sino a favor de nuestra fuerza común», declaró Von der Leyen, en un mensaje que apunta directamente al contexto de fricciones entre Ottawa y Washington. La presidenta defendió además que Europa y Canadá comparten «una misma forma de ver el mundo» y una creencia común en la democracia.
El argumento de las nuevas coaliciones
Von der Leyen justificó el giro estratégico al señalar que actuar en solitario «no es una opción» para la Unión Europea. «Ya no podemos depender de él como la única forma de proteger nuestros intereses», dijo, en referencia al sistema de reglas compartidas que durante décadas ordenó el comercio y la seguridad global. La cristianodemócrata alemana argumentó que «sólo Europa, por su tamaño y su poder, puede liderar» la construcción de nuevas coaliciones globales.
La propuesta deberá tomar forma concreta en negociaciones entre Bruselas y Ottawa, ya que la figura de «miembro asociado» no tiene precedente ni marco jurídico definido en los tratados europeos. Los mercados y los socios comerciales de ambas partes seguirán de cerca cómo se traduce esta declaración política en acuerdos vinculantes y qué sectores quedan dentro o fuera del nuevo esquema.









