La reunión de la Fed del 15 y 16 de septiembre llega con el mercado asignando alrededor de 85% de probabilidad a un aumento de 25 puntos base en la tasa de referencia estadounidense, actualmente en un rango de 3.50% a 3.75%, lo que tensaría aún más la relación entre el banco central y la Casa Blanca.
El alza potencial encarecería el crédito para empresas y consumidores en Estados Unidos, afectaría el atractivo de los activos de riesgo a nivel global y complicaría las condiciones de financiamiento externo para economías emergentes como la República Dominicana, que compite por capital internacional y cuyo sector privado observa de cerca el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal.
Una Fed sin pausa desde julio
La tasa de referencia de la Fed se ha mantenido sin cambios desde julio, cuando el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) decidió no modificarla, aunque tres de sus integrantes votaron a favor de subirla 25 puntos base en aquella sesión.
Desde entonces, la presión inflacionaria no cedió. La inflación al consumidor se mantuvo en 3.4% en agosto, por encima de la meta del banco central, mientras que el mercado laboral mostró mayor fortaleza de la esperada durante el mismo mes. A eso se sumó el repunte del petróleo Brent, que superó los 100 dólares por barril, un factor que complica la tarea del banco central al añadir presión adicional sobre los precios.
El instrumento FedWatch de CME Group registraba el 7 de septiembre una probabilidad de 59.6% de un aumento en la reunión de septiembre y de 86.3% de que ocurriera al menos un alza de 25 puntos base durante lo que resta de 2026. La pregunta ya no es solo qué hará la Fed el 16 de septiembre, sino si el año cerrará con una política monetaria más restrictiva de lo que los inversionistas y el gobierno de Trump anticipaban.
Trump presiona en sentido contrario
Mientras el mercado se inclina hacia un endurecimiento, el presidente Donald Trump lleva meses exigiendo exactamente lo contrario. El 27 de julio, Trump afirmó que las tasas deben bajar y sostuvo que Estados Unidos debería tener «la tasa de interés más baja del mundo». El 5 de septiembre, publicó en Truth Social que las tasas elevadas colocan a Estados Unidos en una desventaja «muy injusta» y amenazó con abandonar acuerdos comerciales con países con los que Washington tiene déficit si la Fed no reduce el costo del dinero.
La señal de la Casa Blanca se repitió este viernes 11 de septiembre. Kevin Hassett, principal asesor económico del gobierno, advirtió que si la Fed «realiza un movimiento importante», Trump «tendrá algo que decir al respecto», y añadió que el presidente considera que existe margen suficiente para bajar las tasas.
Lo que vigila el mercado
Para Wall Street, el impacto de una eventual alza va más allá de los 25 puntos base. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ya rozó 5%, y el bono a 30 años alcanzó niveles no vistos en años, en un movimiento impulsado tanto por las expectativas sobre la Fed como por el elevado déficit fiscal estadounidense y el alza de precios de la energía. Tasas más altas en los bonos del Tesoro reducen el atractivo relativo de los activos de mayor riesgo y presionan al alza el costo del crédito corporativo y al consumo.
Algunos analistas contemplan que la Fed podría ejecutar hasta tres alzas adicionales de 25 puntos base antes de cerrar 2026, lo que llevaría la tasa de referencia al rango de 4.25% a 4.50%.
La reunión también será una prueba para la independencia del banco central. Kevin Warsh, presidente de la Fed y designado con el respaldo de Trump, ha enviado señales relativamente restrictivas en semanas recientes. Una decisión de subir tasas el 16 de septiembre reforzaría su credibilidad ante los mercados al mostrar que la política monetaria no responde a las preferencias de la Casa Blanca. El comunicado y la conferencia de prensa de Warsh, previstos para el cierre de la reunión, serán el primer termómetro sobre cuántos movimientos adicionales proyecta el banco central para lo que resta del año.








