Cerca de 1,550 vuelos cancelados en Reino Unido sacudieron el miércoles 9 de septiembre de 2026 el tráfico aéreo europeo, luego de que el operador de control aéreo NATS detectara la víspera un fallo técnico en su sistema de procesamiento que forzó la parálisis del espacio aéreo británico durante varias horas.
La interrupción dejó varados a cientos de miles de pasajeros y encendió alarmas en el sector de la aviación, ya que NATS presta servicios en 15 aeropuertos del Reino Unido, entre ellos Heathrow, Gatwick, Stansted, Manchester, Birmingham, Edimburgo y Glasgow. Para los viajeros y las aerolíneas, la disrupción se tradujo en costes directos de reposicionamiento de aviones y tripulaciones, además de compensaciones a pasajeros que en casos anteriores han ascendido a cientos de millones de libras.
Alcance del fallo: Heathrow y Gatwick, los más afectados
Según los últimos datos del portal de monitoreo FlightRadar24, a primera hora del miércoles se contabilizaban 246 vuelos cancelados solo en Heathrow, el mayor aeródromo del Reino Unido y el más transitado de Europa, además de varias decenas de cancelaciones en Gatwick. Se esperaba que la cifra global aumentara a lo largo de la jornada.
Heathrow informó en X que los vuelos se habían reanudado tras la interrupción del martes, pero que persistían alteraciones mientras las aerolíneas recolocaban aviones y tripulaciones. El aeropuerto pidió a los pasajeros que solo se desplazaran a las terminales si sus vuelos estaban confirmados. Gatwick, por su parte, advirtió que «llevará tiempo» recuperar plenamente la normalidad y recomendó consultar directamente con las aerolíneas.
Presión sobre NATS y su director ejecutivo
El director de NATS, Martin Rolfe, descartó este miércoles que un ciberataque fuera la causa de la interrupción. «En este momento, hemos descartado la posibilidad de un ciberataque», declaró Rolfe a BBC Radio 4, y añadió que, a su juicio, la causa sería «algo distinto» a la de incidentes anteriores. Al mismo tiempo, pidió disculpas por el impacto del fallo, que afectó a decenas de miles de pasajeros.
La ministra de Transporte, la laborista Heidi Alexander, convocó a una reunión al consejero delegado de la entidad. NATS, que es participada en un 49% por el Estado británico, ya arrastraba cuestionamientos desde agosto de 2023, cuando un colapso anterior obligó a cancelar más de 1,000 vuelos y supuso para las compañías aéreas un coste de 100 millones de libras esterlinas (unos US$135 millones).
Ryanair, la mayor aerolínea de Europa, que ya había exigido la dimisión de Rolfe tras el incidente de 2023, informó que alrededor de 150,000 de sus pasajeros se vieron afectados por la interrupción actual, tras cancelar más de 200 vuelos. British Airways, por su parte, comunicó la cancelación o el desvío de 100 vuelos, con impacto sobre decenas de miles de personas.
La recurrencia de los fallos técnicos en el sistema de NATS pone bajo la lupa la fiabilidad de la infraestructura de control aéreo británica justo cuando la demanda de vuelos en Europa sigue en niveles máximos pospandemia. El Gobierno tiene ahora en sus manos decidir si la reunión entre la ministra Alexander y Rolfe derivará en cambios de gestión o en un plan de modernización con plazos concretos, algo que las aerolíneas llevan tiempo reclamando.









