El colapso del Jet Set obedeció a un «exceso de peso» que la estructura de la discoteca nunca estuvo diseñada para resistir, confirmó en juicio el ingeniero Leonardo Reyes Madera, director de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE). Su declaración ante la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional representa uno de los respaldos periciales más contundentes presentados hasta ahora en el proceso.
La conclusión de Reyes Madera despeja cualquier interpretación sobre causas fortuitas: el desplome no fue un sismo ni un defecto oculto de origen, sino el resultado de sobrecargas acumuladas durante años sin revisión estructural alguna.
Las sobrecargas que doblegaron la estructura
Según el perito, el techo de la discoteca acumuló cuatro capas de fino con distintos espesores que sumaban 37.5 centímetros de material. A ese peso muerto se añadieron, sobre las vigas postensadas de los ejes H y J, equipos de aire acondicionado, tinacos, luminarias, plafones y pesados sistemas de sonido.
Reyes Madera precisó ante la fiscalía que «la estructura no estaba calculada para resistir» la cantidad de elementos y sobrecargas que le fueron incorporando a lo largo del tiempo. El patrón de colapso observado corresponde técnicamente a una falla inducida por sobrecarga: el peso acumulado, y no ningún evento externo, fue lo que determinó el desplome.
El juicio avanza hacia las responsabilidades
El proceso penal entra ahora en la fase de establecer quiénes ordenaron o permitieron esas modificaciones y si existió supervisión técnica o permiso oficial que las avalara. Los testimonios técnicos presentados apuntan a decisiones concretas tomadas dentro del inmueble a lo largo de los años, lo que traslada el foco del tribunal hacia la cadena de responsabilidades individuales.
El tribunal deberá ponderar esa cadena antes de dictar sentencia, determinando si hubo actores que autorizaron las intervenciones sobre la estructura sin verificar su capacidad de carga.






