El acuerdo petrolero Venezuela-Estados Unidos avanzó este miércoles con la firma de nuevos convenios en Caracas que comprometen a Chevron a invertir más de US$7,000 millones en los próximos cinco años, en una jornada que también incluyó contratos con la italiana Eni y la eléctrica GE Vernova, y en la que la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, prometió elecciones sin establecer una fecha.
La apertura de la industria petrolera venezolana a inversión extranjera de esta escala afecta directamente el mercado global de crudo: si Chevron cumple su meta de llevar la producción de sus empresas mixtas en Venezuela a 600,000 barriles diarios —el doble del nivel registrado en 2026—, añadiría un volumen equivalente al de varios productores medianos de la OPEP, con consecuencias para los precios internacionales del petróleo y, por extensión, para los costos energéticos en toda la región.
Chevron apuesta por Venezuela con US$7,000 millones
El anuncio central de la jornada fue el de Chevron, que firmó con el Gobierno venezolano un conjunto de acuerdos para mejorar las condiciones fiscales, comerciales y legales de sus empresas conjuntas con Petróleos de Venezuela (PDVSA). Los planes contemplan duplicar la producción de las empresas mixtas hasta aproximadamente 600,000 barriles diarios en cinco años, desde los niveles actuales.
El Gobierno venezolano y Chevron formalizaron además el reconocimiento de los contratos de conversión de las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia, constituidas entre PDVSA y la compañía estadounidense, bajo los términos de la nueva ley de hidrocarburos reformada en enero. El convenio también incluye la adaptación de los planes de negocio de esas sociedades al nuevo marco legal y fiscal, y un acuerdo de pago del bono de acceso a las reservas de hidrocarburos en las áreas delimitadas para Petroindependencia.
Los actos se desarrollaron en presencia del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, quien calificó la jornada como un «día histórico» y aseguró que el Gobierno de Trump busca avanzar «a la mayor velocidad posible» en la transformación de Venezuela. «La misión del presidente Trump en Venezuela es directa y sencilla: traer la paz, la libertad, la oportunidad y la prosperidad al pueblo venezolano», afirmó el funcionario.
Eni, GE Vernova y el marco del acuerdo de 65,000 millones de barriles
Por separado, PDVSA firmó con la italiana Eni un contrato de participación productiva de hidrocarburos en el bloque Junín 5, ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco —considerada la mayor reserva de crudo del mundo—, junto con un acuerdo de transición para esa área. La estatal venezolana también suscribió un contrato de participación productiva para el bloque Budare-Elotes, en el oriente del país, con la empresa Primavera.
En el sector eléctrico, la estadounidense GE Vernova firmó una alianza estratégica con PDVSA para recuperar infraestructura eléctrica vinculada a la industria petrolera, y un acuerdo separado con la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para impulsar proyectos de fortalecimiento del sistema eléctrico venezolano.
Rodríguez también defendió el acuerdo anunciado el 28 de agosto entre Caracas y Washington, que contempla la explotación de reservas petroleras venezolanas estimadas en 65,000 millones de barriles en los campos involucrados. La empresa que participará en esa operación es North American Blue Energy Partners (NABEP), dirigida por el empresario Alejandro Betancourt, quien ha sido investigado en España y Suiza por presuntos delitos de blanqueo de capitales y fraude fiscal. Rodríguez aseguró que Betancourt está «sobreseído hace años» en Venezuela y que no tiene causa abierta en Estados Unidos. Wright también respaldó al empresario y señaló que la estructura del acuerdo contará con supervisión estadounidense y garantías de cumplimiento de leyes y contratos de ese país. Según el Gobierno de Estados Unidos, NABEP otorgó al Departamento de Guerra una participación accionaria de 35% en la empresa.
Elecciones prometidas, sin fecha ni condiciones definidas
En medio de los anuncios económicos, Rodríguez abrió la puerta a un proceso electoral sin precisar cuándo. «He trabajado sin descanso para que Venezuela esté lista y preparada para cuando corresponda ir a su proceso electoral, que lo habrá, no tengas dudas de eso», declaró junto a Wright. La presidenta encargada añadió que los comicios se realizarán «en las condiciones en que Venezuela esté preparada» y que ella no es quien fija la fecha.
Las declaraciones coincidieron en el tono, aunque no en la certeza, con las del presidente Donald Trump, quien afirmó desde la Casa Blanca que Venezuela «todavía no está preparada» para elecciones, aunque agregó: «Pronto. Esperamos poder hacerlo pronto». La Administración Trump sostiene que primero debe revitalizarse la economía venezolana mediante la recuperación de su industria energética, y que ese proceso creará las condiciones para una eventual transición política.
El acuerdo ha generado críticas entre sectores que consideran que Washington está priorizando el acceso al petróleo venezolano por encima de la democratización del país. La jornada de este miércoles dejó claro que los dos gobiernos avanzan en la apertura económica con rapidez, mientras la promesa electoral permanece abierta y sin calendario definido. La fecha en que Caracas convoque a las urnas —y si Washington vincula o no esa condición a las concesiones energéticas ya acordadas— será el próximo indicador clave de esta relación bilateral.








