El 56% de los consumidores a nivel global ha solicitado o está dispuesto a solicitar atención médica a partir de información generada por inteligencia artificial en salud, según el EY Global Consumer Health Report 2026, publicado por la firma consultora EY.
La cifra refleja un cambio estructural en la relación entre pacientes y sistemas de atención: los consumidores ya no llegan a consulta únicamente con síntomas, sino con diagnósticos preliminares, preguntas específicas y alternativas de tratamiento exploradas de forma autónoma antes de ver a un médico. Para las empresas del sector —aseguradoras, clínicas, hospitales y farmacéuticas que operan en mercados como el dominicano y el latinoamericano— esa autonomía creciente presiona a rediseñar sus modelos de atención y comunicación.
El peso de los motores de búsqueda e IA en las decisiones clínicas
El reporte de EY indica que el 70% de los encuestados ha solicitado, o considera solicitar, una prueba, tratamiento o prescripción con base en información obtenida a través de motores de búsqueda. La inteligencia artificial en salud suma un escalón adicional: el 56% extiende ese comportamiento a herramientas de IA, lo que señala una adopción que va más allá de la búsqueda convencional.
Patricia Moreno, socia líder de EY Studio+ en Latinoamérica, señala que esos números dicen algo más que adopción tecnológica: «los consumidores quieren tener una participación más activa en las decisiones relacionadas con su salud». Para las organizaciones, ese deseo se traduce en una doble exigencia: aprovechar la mayor disposición del paciente a informarse, y al mismo tiempo garantizar que esa información sea verificable y que el acompañamiento clínico no se pierda en el proceso.
La brecha de confianza entre médicos e IA
Pese al avance de las herramientas digitales, la confianza en los profesionales clínicos se mantiene muy por encima de la confianza en la IA. El 89% de los encuestados a escala global considera confiables a los profesionales de la salud, frente al 68% que expresa ese mismo nivel de confianza en las herramientas de inteligencia artificial en salud. La brecha de 21 puntos porcentuales sugiere que la digitalización no sustituye la relación médico-paciente, sino que eleva su valor en un entorno donde el paciente llega con más información y más preguntas.
Según el análisis de EY, esa diferencia impone a las organizaciones el reto de construir modelos de atención que combinen accesibilidad digital con orientación profesional confiable. El informe apunta hacia dos posibilidades concretas: ofrecer apoyo más personalizado y avanzar hacia modelos integrados de atención —canales conectados, seguimiento continuo— orientados a resultados medibles, no solo a consultas aisladas.
Qué implica para el mercado latinoamericano
En mercados como el dominicano, donde la penetración de smartphones es alta y la oferta de servicios de salud especializados sigue concentrada en zonas urbanas, la inteligencia artificial en salud puede ampliar el acceso a orientación preliminar para poblaciones que de otro modo tardarían semanas en ver a un especialista. Sin embargo, ese potencial viene acompañado de un riesgo equivalente: decisiones clínicas basadas en información incorrecta o incompleta, sin supervisión profesional, pueden derivar en retrasos diagnósticos o tratamientos inadecuados.
El reporte de EY no cuantifica el impacto de esas decisiones erróneas, pero advierte que las organizaciones que no ofrezcan orientación clara y canales de verificación quedarán en desventaja frente a las que sí lo hagan. La evolución del mercado de salud, concluye el informe, no dependerá solo de la tecnología disponible, sino de la capacidad de convertir la mayor participación del consumidor en mejores resultados clínicos concretos. Los reguladores de salud en la región —incluyendo organismos como la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) en República Dominicana— aún no han emitido marcos específicos que rijan el uso de IA en la orientación clínica al consumidor, un vacío que el avance de la adopción hará cada vez más difícil de ignorar.









