El precio del oro subió 0.8% este miércoles 19 de agosto y cotizó en US$4,370.91 la onza a las 12:30 del mediodía en Londres, después de haber caído casi 2% en la sesión anterior, su mayor retroceso en casi un mes, de acuerdo con datos de mercado.
El rebote se produjo luego de que la venta masiva de bonos del Tesoro de Estados Unidos se moderara y el dólar cediera 0.2% según el índice Bloomberg Dollar Spot, que mide el valor de la divisa frente a una cesta de monedas. Para el oro, que no genera intereses y se denomina en dólares, un debilitamiento de la divisa reduce el costo de comprarlo en otras monedas, lo que tiende a impulsar la demanda global.
Demanda institucional y bancos centrales sostienen el metal
El metal acumula semanas de recuperación y se ha mantenido en torno a los US$4,400 la onza, impulsado por la renovada demanda de inversionistas y por las compras de bancos centrales, especialmente de China. Una encuesta publicada el martes por Bank of America entre gestores de fondos reveló que el porcentaje de quienes consideraban que el oro estaba infravalorado alcanzó su nivel más alto desde marzo de 2023.
La señal más concreta de esa mejora en el ánimo de mercado llegó a través de los fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) respaldados por lingotes de oro: según datos de Bloomberg, estos instrumentos añadieron más de 257,000 onzas a sus carteras en una sola jornada, la mayor entrada diaria desde abril.
La plata también registró un alza leve, hasta US$63.67 la onza, mientras que el platino y el paladio avanzaron igualmente durante la sesión.
Tensiones geopolíticas y la Fed, factores de riesgo
El avance del precio del oro podría verse limitado por la deteriorada perspectiva de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán. El presidente Donald Trump insistió el martes en que no existían conversaciones activas con Teherán, dejando en suspenso el control del estrecho de Ormuz, una de las rutas de tránsito de crudo más importantes del mundo. El memorando de entendimiento firmado por ambos países en junio expiró sin planes de renovación, lo que ha presionado al alza los precios del petróleo.
El encarecimiento del petróleo alimenta la inflación energética y presiona a la Reserva Federal (Fed) a mantener o elevar sus tasas de interés. El aumento de los costos de endeudamiento representa un obstáculo para el oro, pues hace más atractivos los activos que sí generan rendimiento. El martes, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años tocó su nivel más alto en casi dos décadas, antes de estabilizarse en la jornada del miércoles.
Las próximas señales sobre la trayectoria de las tasas de interés de la Fed llegarán con la publicación de las actas de la reunión de política monetaria de julio, prevista para este miércoles, seguida del discurso del presidente de la entidad, Kevin Warsh, en el simposio anual de Jackson Hole la próxima semana. Cualquier tono menos restrictivo de lo esperado podría despejar espacio para nuevas ganancias en el precio del oro; uno más agresivo, en cambio, reactivaría la presión a la baja sobre el metal.









