El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó este jueves los bombardeos en Ucrania y Rusia en medio de una nueva escalada militar que incluyó ataques contra refinerías de petróleo, una estación ferroviaria, un buque mercante con cargamento de trigo y nuevas víctimas civiles en ambos países.
La condena de Naciones Unidas llegó horas después de que Ucrania atacara durante la noche dos refinerías en territorio ruso y Rusia respondiera con bombardeos contra infraestructura ucraniana. La escalada eleva la presión sobre los aliados occidentales de Kiev para reforzar los sistemas de defensa aérea del país y complica un proceso diplomático que lleva más de cuatro años bloqueado.
Ataques de largo alcance y víctimas civiles
El portavoz de la ONU, Farhan Haq, advirtió que la violencia contra zonas pobladas sigue una tendencia creciente. «Esta última serie de ataques sigue un patrón alarmante de escalada de ataques contra zonas pobladas», afirmó durante una conferencia de prensa. Añadió que «los ataques contra civiles e infraestructuras civiles constituyen una clara violación del derecho internacional humanitario y deben cesar de inmediato».
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, confirmó que las fuerzas ucranianas alcanzaron refinerías ubicadas en las regiones rusas de Bashkortostán y Yaroslavl, a aproximadamente 1,300 y 700 kilómetros de la línea del frente, respectivamente. El Ministerio de Defensa de Rusia informó que sus sistemas antiaéreos derribaron 605 drones ucranianos durante esa noche, mientras que el gobernador de la región de Yaroslavl señaló que las defensas interceptaron 92 drones y calificó el episodio como el ataque «más masivo» contra esa región desde el inicio de la guerra.
En la región rusa de Tver, un dron impactó contra un centro logístico de Wildberries, la mayor empresa rusa de comercio electrónico, que había sufrido múltiples ataques durante el último mes. La nueva ofensiva ucraniana se produjo un día después de que un ataque ruso con misiles sobre Kiev dejara al menos 17 muertos y destruyera depósitos de varios comercios minoristas, acción que las autoridades ucranianas interpretaron como respuesta a la campaña contra Wildberries.
Golpes a la infraestructura y defensa aérea en crisis
Los bombardeos rusos del jueves por la noche causaron la muerte de dos personas en la estación ferroviaria de Lozova, en la región nororiental de Kharkiv. Además, un buque mercante que transportaba trigo ucraniano fue alcanzado en el mar Negro por una embarcación rusa; el gobernador de la región de Odesa informó que el ataque causó la muerte de una persona.
Los recientes bombardeos también dejaron en evidencia las limitaciones de la defensa aérea ucraniana: Kiev no logró interceptar ninguno de los misiles lanzados por Rusia en esa jornada. Zelensky reiteró pedidos urgentes a sus aliados para obtener nuevos sistemas antiaéreos. En los últimos meses, tanto Ucrania como Rusia incrementaron de forma significativa sus operaciones de largo alcance: Kiev lanzó una cantidad récord de drones contra territorio ruso, mientras Moscú respondió con ataques con misiles de una magnitud sin precedentes, elevando el número de víctimas civiles en ambos países.
Zaporizhzhia y la visita de Zelensky a Serbia
El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, emitió una nueva advertencia sobre la situación en la central nuclear de Zaporizhzhia, ocupada por fuerzas rusas. «Esta tendencia, con el creciente número de cortes de energía fuera de las instalaciones… es profundamente preocupante y claramente no es sostenible», señaló en un comunicado. El OIEA indicó que su personal continúa escuchando actividad militar cerca de la planta, incluidas explosiones en las inmediaciones, y reiteró el llamado a la «máxima moderación militar». La central sufrió un nuevo corte de energía el martes, aunque las causas no fueron determinadas.
En el plano diplomático, un alto funcionario ucraniano confirmó a la AFP que Zelensky viajará este fin de semana a Serbia para realizar su primera visita oficial desde el comienzo de la invasión rusa. La fuente describió el viaje como «una bofetada para los rusos». La oficina del presidente serbio, Aleksandar Vučić, confirmó la visita e indicó que entre los temas previstos figuran las aspiraciones de ambos países de ingresar en la Unión Europea, así como la cooperación económica y energética. Vučić reiteró que Serbia —uno de los pocos países europeos que no ha aplicado sanciones contra Rusia— no cambiará su posición: «Serbia ha establecido su política», afirmó, y agregó que, aunque Zelensky deje clara su postura durante la visita, la política serbia «seguirá siendo la misma hasta nuevo aviso».
Los esfuerzos diplomáticos permanecen bloqueados más de cuatro años después del inicio de la ofensiva rusa a gran escala, mientras ambos países profundizan sus ataques de largo alcance con un impacto creciente sobre la población civil. La próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y la respuesta de los aliados de Kiev a los nuevos pedidos de sistemas antiaéreos marcarán el siguiente paso en un conflicto que no da señales de desaceleración.









