La crisis diplomática Brasil EEUU Argentina escaló en menos de 24 horas: el gobierno de Donald Trump revocó el martes la visa de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, mientras que Brasil rebajó su representación en Argentina al nivel de encargado de negocios, en respuesta a los insultos reiterados del presidente Javier Milei contra Lula.
El doble frente diplomático llega a dos meses de las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, en las que el mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple condena por golpismo. La confluencia de presiones externas sobre el proceso electoral brasileño convierte cada movimiento diplomático en un factor político interno de primer orden.
El gobierno de Trump no expulsa formalmente a Viotti, pero la medida tiene un efecto práctico equivalente: si la embajadora abandona territorio estadounidense, no podrá regresar. Washington justificó la revocación aduciendo que Brasilia no ha aprobado la nominación de un nuevo embajador estadounidense en la capital brasileña. El Departamento de Estado, según la fuente, ha negado tener intenciones de «socavar las elecciones» brasileñas.
Lula rechazó esa versión. «Tomó una actitud irresponsable, impensada, totalmente innecesaria», dijo este miércoles en entrevista con el canal digital Meteoro Brasil. El mandatario advirtió además que en julio su gobierno negó visas a dos funcionarios estadounidenses que, según él, «vendrían para entrometerse y fiscalizar e investigar las urnas brasileñas». Una fuente diplomática brasileña señaló a la agencia AFP que «llamó la atención» que esas solicitudes de visa se presentaran un día antes de que Flávio Bolsonaro cuestionara públicamente la fiabilidad del sistema electrónico de votación, con argumentos similares a los que llevaron a la inhabilitación política de su padre.
Las tensiones con Washington se remontan a 2025, cuando Trump impuso aranceles a productos brasileños —luego suspendidos en buena medida— en represalia por el proceso judicial que terminó con Bolsonaro preso. En julio, el gobierno estadounidense aplicó dos rondas adicionales de aranceles, que Lula denunció como intentos de interferencia política. «Que nadie piense que va a poder entrometerse desde afuera» en las elecciones de octubre, afirmó el mandatario este miércoles.
Simultáneamente, la relación con Argentina llegó a un nuevo punto de quiebre. El canciller brasileño, Mauro Vieira, anunció el miércoles que, tras «reiterados insultos y agresiones» de Milei a Lula, Brasilia decidió rebajar el rango de su representación diplomática en Buenos Aires. El gobierno argentino, primer socio comercial de Brasil, ya había provocado una primera crisis en julio, cuando Milei llamó a Lula «ladrón» y «presidiario» durante el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro en São Paulo. El domingo, Milei repitió esos calificativos en una entrevista con el canal LN+. Una fuente diplomática brasileña indicó a la AFP que la situación de rebaje se mantendrá «mientras persistan los ataques a las instituciones democráticas brasileñas».
Para el gobierno de Lula, los dichos de Milei no son independientes de la presión de Washington: una fuente oficial dijo a periodistas que las declaraciones del presidente argentino son «una tentativa de agradar a Washington». Milei es un aliado declarado de Trump, quien ha respaldado a candidatos de derecha en Honduras y Colombia, entre otros países de la región. Lula y Milei, al frente de los dos mayores socios del Mercosur, no han sostenido nunca una reunión bilateral desde que el argentino asumió el cargo en 2023.
El próximo foco de atención será la respuesta formal de Argentina al rebaje diplomático —Buenos Aires afirmó que Brasilia le pidió retirar a su embajador en la capital brasileña, aunque una fuente diplomática brasileña dijo a la AFP que esa decisión recae en el propio gobierno argentino— y la evolución del expediente arancelario que aún mantiene abierto Washington con Brasilia, en un calendario que se acorta conforme se acercan las urnas de octubre.









