La crisis migratoria en Ceuta dejó al menos 67 muertos, según fuentes oficiales españolas, tras la entrada irregular de más de 60,000 migrantes al enclave español el jueves, en un episodio calificado como sin precedentes en la frontera con Marruecos.
La magnitud del hecho lo convierte en uno de los episodios migratorios más graves registrados en la frontera sur de Europa. Los enfrentamientos del viernes entre migrantes y la policía marroquí derivaron en escenas de violencia que dejaron autobuses y automóviles quemados, además de escombros y basura a lo largo de la carretera de acceso.
La frontera entre la marroquí Fnideq (Castillejos en su denominación castellana) y Ceuta recuperó la normalidad este sábado, según reportó la agencia EFE desde Castillejos. La principal vía de acceso del centro de Fnideq al paso fronterizo amaneció controlada por las fuerzas de seguridad marroquíes, que cortan el tránsito de vehículos a unos dos kilómetros de la frontera.
El despliegue policial también fue evidente en las colinas próximas al paso fronterizo, donde grupos violentos se atrincheraron el viernes y protagonizaron los enfrentamientos más graves con la policía marroquí. En contraste con el control terrestre, las fuerzas que vigilan el acceso por la costa no impedían este sábado un goteo intermitente de decenas de migrantes que aún intentaban llegar a Ceuta a nado.
Decenas de autobuses comenzaron el viernes el traslado de los migrantes hacia varios puntos del país, como Tánger o Casablanca, para facilitar el retorno a sus ciudades de origen. Con ese operativo, Fnideq —que el viernes quedó paralizada por el regreso de las 60,000 personas que habían entrado a Ceuta— retomó su actividad habitual.
Marruecos mantiene un hermetismo total sobre el balance de la tragedia. Medios locales apuntan que se registraron 17 víctimas en territorio marroquí, entre ellas una menor de 12 años, una joven futbolista de un equipo local y varios migrantes subsaharianos que habrían muerto ahogados, además de un hombre que se precipitó al vacío durante los enfrentamientos y el chófer de un autobús incendiado.
Queda por conocer el balance oficial que aporten las autoridades marroquíes, así como las medidas que adopten España y Marruecos para reforzar el control fronterizo tras un episodio que expuso la fragilidad de la vigilancia terrestre y marítima en el enclave.









