La crisis migratoria en Ceuta volvió a escena el 30 de julio de 2026, cuando miles de jóvenes marroquíes cruzaron desde Castillejos, en Marruecos, hacia la ciudad autónoma española, saltando la valla que separa ambos territorios, según información difundida por la agencia EFE.
El episodio no es aislado. Se inscribe en una dinámica recurrente de presión migratoria y tensión diplomática entre Rabat y Madrid que se ha repetido durante más de dos décadas en el enclave norafricano, con implicaciones directas para la política de fronteras de la Unión Europea y para la relación bilateral entre ambos países.
Durante el episodio más reciente, cientos de jóvenes saltaron las vallas de protección mientras agentes de las fuerzas auxiliares marroquíes se retiraron a su paso, de acuerdo con EFE.
El antecedente más grave ocurrió los días 17 y 18 de mayo de 2021, cuando más de 10 mil migrantes entraron de forma irregular en Ceuta. La mayoría fueron devueltos a Marruecos mediante procedimientos exprés, pero entre ellos había más de 1,500 menores, que España comenzó a repatriar tres meses después.
Aquella crisis se produjo en medio de la mayor tensión diplomática entre Rabat y Madrid en décadas, desencadenada por la decisión de España de ofrecer asistencia médica al líder del Frente Polisario, movimiento independentista del Sáhara Occidental, Brahim Ghali, entonces enfermo de Covid-19. El episodio de 2021 concluyó de forma semejante al actual, con el compromiso de ambos gobiernos de articular mecanismos para la entrega de migrantes en situación irregular.
El historial de entradas es extenso. El 29 de septiembre de 2005, las fuerzas de seguridad mataron a tiros a cinco migrantes cuando cerca de 700 intentaban cruzar la valla; 214 lograron entrar. El 6 de febrero de 2014, al menos 15 migrantes subsaharianos murieron ahogados al lanzarse al mar tras un intento protagonizado por unas 400 personas.
Otros episodios se acumularon en años posteriores: el 9 de diciembre de 2016, 438 personas de unas 800 entraron saltando la valla; el 1 de enero de 2017, cerca de 1,100 migrantes lo intentaron y solo dos lo lograron, con cinco agentes de la Guardia Civil heridos. El 17 de febrero de 2017, de unas 750 personas, 498 consiguieron entrar. El 26 de julio de 2018, 602 migrantes entraron empleando cal viva, palos y cócteles molotov, causando heridas a 22 guardias civiles.
La evolución de esta nueva crisis dependerá de la respuesta diplomática entre Madrid y Rabat y de si se activan de nuevo los mecanismos de devolución acordados en episodios anteriores, un asunto que la Unión Europea sigue de cerca por su impacto en la política fronteriza del bloque.









