La candidatura de Flávio Bolsonaro quedará oficializada este sábado en una convención del Partido Liberal en Sao Paulo, donde el senador derechista de 45 años será nombrado como aspirante para enfrentar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de octubre. El acto ocurre en medio de una seguidilla de crisis políticas que han golpeado su campaña.
La convención tendrá como invitado al presidente ultraliberal argentino Javier Milei, figura de la derecha latinoamericana. El nombramiento se produce en un contexto de revelaciones sobre vínculos con un acusado de corrupción, disputas familiares, alianzas sin resolver y críticas por la posición de Bolsonaro ante un aumento de aranceles de Estados Unidos a Brasil.
Flávio Bolsonaro, ungido como sucesor por su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, tras el encarcelamiento de este por golpismo en 2025, se presenta como la llave de un «cambio» para evitar un cuarto mandato no consecutivo de Lula. «Estamos en un avión sin piloto», dijo la semana pasada en alusión al presidente. Lula, izquierdista de 80 años, busca su reelección.
Aunque en marzo la candidatura de Flávio Bolsonaro llegó a empatar con Lula en las encuestas tras recortarle 15 puntos, perdió fuerza en las últimas semanas. Según un sondeo de Datafolha publicado el viernes, el mandatario tiene ahora ventaja con el 48% de la intención de voto en segunda vuelta, frente al 43% de su rival.
«Es un momento de debilitamiento para Flávio, hay incertidumbre sobre la viabilidad de su candidatura porque el rechazo a su figura ha aumentado», dijo a la AFP Marco Teixeira, profesor de Ciencia Política de la Fundación Getúlio Vargas.
La mala racha comenzó cuando el sitio Intercept Brasil reveló en mayo mensajes que Flávio Bolsonaro envió a Daniel Vorcaro, un banquero arrestado por un megafraude financiero, para pedirle dinero destinado a costear una película sobre su padre. Un juez de la corte suprema ordenó el jueves investigar giros de Vorcaro para el filme. Bolsonaro negó tener «intimidad» con el banquero.
Otro frente se abrió en su propia familia en junio, cuando su madrastra Michelle Bolsonaro se quejó en redes por la «humillación» que le hizo sentir: «Me faltó al respeto y me maltrató por teléfono. Dijo que no entendía nada de política». La exprimera dama es clave para la conexión del bolsonarismo con el electorado femenino y evangelista. Flávio Bolsonaro divulgó el jueves un video pidiéndole disculpas, que ella aceptó en un gesto de reconciliación.
El derechista también busca alianzas con el «centrão» brasileño, un influyente conjunto de partidos conocidos por negociar su apoyo al oficialismo de turno a cambio de cargos y recursos parlamentarios. Sin embargo, algunos partidos ya anunciaron neutralidad para octubre.
Un juez de la corte prohibió en julio a Flávio Bolsonaro visitar por tres meses a su padre y jefe político. Además, la justicia brasileña negó a Milei visitar a Jair Bolsonaro en su prisión domiciliaria. En otro tropiezo, el candidato cuestionó el martes la fiabilidad del sistema de votación electrónica, con argumentos similares a los que llevaron a la inhabilitación del expresidente.
Lula ha convertido las tensiones con Estados Unidos en eje de campaña y señala a su rival como un «traidor» que apoya medidas comerciales del gobierno de Donald Trump contra Brasil. Estados Unidos impuso este mes dos rondas de aranceles a productos brasileños, tras un primer gravamen aplicado en 2025 como represalia por el juicio a Jair Bolsonaro, aliado de Trump.
Aquel primer castigo comercial, promovido ante Washington por un hermano de Flávio Bolsonaro, se revirtió en parte tras un diálogo entre Lula y su par estadounidense. Ante los nuevos aranceles, Flávio Bolsonaro pidió en vano al gobierno de Trump «postergar» la medida hasta después de las elecciones, para no dar una «victoria política» a Lula.









