DIARIO FINANCIERO.- La inflación anual de México registró una ligera moderación al inicio de abril, aunque mantuvo su posición por encima de la meta oficial del banco central, alimentando las expectativas de que la autoridad monetaria concretará un nuevo ajuste a la baja en su tasa de referencia antes de cerrar su ciclo de política restrictiva.
De acuerdo con datos publicados el jueves por el Inegi, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se situó en 4.53% en términos anuales durante la primera quincena de abril, cifra inferior al 4.55% registrado en la segunda quincena de marzo. El resultado superó marginalmente el consenso de analistas convocados en un sondeo de Reuters, quienes anticipaban una lectura de 4.50%.
En el frente de la inflación subyacente — el indicador que excluye bienes de alta volatilidad y que los especialistas consideran un termómetro más preciso de la dinámica estructural de precios — la desaceleración fue más pronunciada: el índice descendió a 4.27% desde el 4.44% previo, lo que podría brindar un margen adicional de maniobra al Banco de México en sus próximas deliberaciones.
En términos quincenales, los precios al consumidor avanzaron apenas 0.11% en los primeros 15 días de abril, mientras que el componente subyacente registró una variación de 0.18%. Entre los productos que más contribuyeron al alza destacaron las hortalizas: el jitomate subió 24.37%, el chile serrano escaló 21.94% y la calabacita aumentó 14.92%. En sentido contrario, el tomate verde cedió 26.86% y el limón retrocedió 8.12%; además, las tarifas eléctricas registraron caídas ante la entrada en vigor de subsidios propios del inicio de la temporada cálida.
El Banco de México mantiene un objetivo de inflación de 3% +/- un punto porcentual. En su reunión de marzo, la junta de gobierno retomó el ciclo de recortes a la tasa referencial con una reducción de 25 puntos base, llevándola a 6.75%. La decisión sorprendió a una parte importante del mercado que esperaba una extensión de la pausa monetaria inaugurada en febrero, motivada en parte por los riesgos inflacionarios globales derivados del conflicto en Medio Oriente. La autoridad señaló que en adelante evaluaría «la pertinencia y el momento» de un ajuste adicional.
Victoria Rodríguez, gobernadora del Banco de México, declaró a finales de marzo que el proceso de ajuste estaría próximo a concluir, lo que algunos analistas interpretaron como una señal de que el espacio para futuros recortes es acotado. El dato de inflación subyacente de la primera quincena de abril refuerza la narrativa de una senda gradual de convergencia hacia la meta, aunque la volatilidad en alimentos frescos continúa generando ruido en el INPC global.
En este contexto, los economistas apuestan a que la tasa referencial cerrará 2026 en 6.5%, lo que implicaría una reducción adicional de 25 puntos base, probablemente en la reunión de política monetaria de junio, de acuerdo con una encuesta de Citi difundida esta semana. La combinación de una inflación subyacente en descenso y señales de cautela por parte de Banco de México sugiere que el mercado seguirá de cerca cada publicación quincenal del Inegi para afinar sus proyecciones sobre el ritmo y el alcance del ciclo de relajamiento monetario.







