DIARIO FINANCIERO.- Fitch Ratings revisó la perspectiva (Outlook) de la calificación soberana de la República Dominicana a Estable desde Positiva, y afirmó la Calificación de Incumplimiento de Emisor (IDR) de Largo Plazo en Moneda Extranjera en ‘BB-‘, según el Rating Action Commentary publicado el 15 de abril de 2026. La acción refleja un deterioro en las perspectivas macroeconómicas derivado del shock de precios energéticos generado por la guerra en Irán, que amplifica vulnerabilidades fiscales preexistentes y amenaza la senda de consolidación que el país venía ejecutando desde 2023.
La agencia señaló que los vientos en contra para el crecimiento, la inflación, las finanzas públicas y las cuentas externas provienen principalmente del alza abrupta del crudo internacional tras la guerra en Irán. Las tasas de expansión del PIB ya registraban un rezago frente al historial de la economía dominicana: el crecimiento en 2025 cerró en 2.1%, lastrado por la contracción en construcción y manufactura, y agravado por el impacto del huracán Melissa en octubre 2025. El promedio del trienio 2023-2025 se situó en 3.1%, muy por debajo de la mediana de países con calificación BB de 3.9% y del promedio histórico de la República Dominicana cercano al 5%. Para 2026, Fitch Ratings proyecta un crecimiento de 3.5%, respaldado por una actividad en los primeros dos meses del año de +3.7%, aunque las condiciones globales más adversas hacen incierta esa recuperación.
Presiones Fiscales Y Subsidios
El frente fiscal concentra las mayores preocupaciones de la agencia. En marzo de 2026, el gobierno anunció el congelamiento de los precios de los combustibles, mayores subsidios a combustibles y apoyo focalizado a hogares vulnerables, una respuesta de política que, si bien protege el poder adquisitivo, amplía el costo presupuestario. Los precios de gasolina y diésel subieron apenas 8%-10% en el mercado doméstico, muy por debajo del alza global del petróleo, lo que implica una transferencia de riesgo al fisco. Fitch proyecta que el déficit fiscal del gobierno central alcanzará 3.8% del PIB en 2026, superior al 3.5% registrado en 2025 y a la mediana BB de 3.5%, cuando el presupuesto original contemplaba un déficit de únicamente 3.1%.
La regla fiscal, cumplida en 2025 en su primer año efectivo con un tope de crecimiento real del gasto de 3%, enfrenta su primera prueba de estrés seria. Los ingresos del gobierno como porcentaje del PIB se contrajeron a 15.8% desde 16.4%, muy lejos de la mediana BB de 25%, lo que deja expuesta la fragilidad de la base tributaria. La relación intereses-ingresos escaló a 21.9% en 2025 —desde 20.7% en 2024— constituyéndose en la más alta entre los pares con calificación BB, el doble de la mediana del grupo. Cualquier deslizamiento adicional en esta métrica puede comprometer el acceso del soberano a los mercados de capitales internacionales a tasas razonables. La propuesta de reforma fiscal para ampliar la base de ingresos enfrenta reveses políticos que añaden incertidumbre al panorama.
El sector eléctrico continúa representando un pasivo estructural de primer orden. Las rigideces presupuestarias derivadas de la alta carga de intereses y los subsidios al sector deficitario limitan el espacio fiscal disponible para responder a choques externos o sostener la inversión pública. El Banco Central acumula pasivos contingentes vinculados al sector que el modelo de calificación de Fitch Ratings incorpora como factor negativo. En su modelo soberano (SRM), la agencia asigna a la República Dominicana un score equivalente a ‘BB+’, pero aplica dos ajustes cualitativos negativos (QO): uno por posible inconsistencia entre las mejoras en gobernanza y la capacidad gubernamental de implementar políticas clave, y otro por las vulnerabilidades fiscales estructurales antes descritas, lo que resulta en la calificación final de ‘BB-‘.
Sector Externo Y Reservas
La República Dominicana es importador neto de energía, con una factura que representó aproximadamente 4% del PIB en 2025. El shock del petróleo impacta directamente en la cuenta corriente: Fitch Ratings proyecta un déficit de 2.9% del PIB para 2026, frente a un superávit relativo de 1.2% registrado en 2025, un deterioro de casi 1.7 puntos porcentuales del PIB en un solo año. No obstante, la inversión extranjera directa (FDI) jugó un papel estabilizador decisivo: en 2025 alcanzó un nivel récord de USD 5,000 millones, financiando la totalidad del déficit de cuenta corriente de ese año.
Las reservas internacionales del Banco Central cerraron marzo de 2026 en USD 16,100 millones, por encima de los USD 14,700 millones al cierre de 2025, lo que proporciona una cobertura de 3.8 meses de pagos externos corrientes. El tipo de cambio ha experimentado una depreciación de 4% YTD y 4% interanual, hasta el momento contenida pero susceptible de acelerarse si el choque externo se prolonga. En materia de financiamiento, el gobierno adelantó en febrero de 2026 una colocación internacional de USD 2,750 millones a spreads históricamente bajos —aprovechando la ventana previa a la escalada bélica—, y en marzo de 2026 realizó subastas locales por DOP 100,000 millones, con rendimientos de 11.6% en la segunda subasta. Fitch Ratings no descarta que el soberano deba acudir al mercado nuevamente antes del cierre del año.
La estructura de la deuda pública presenta matices importantes. La deuda del gobierno central totalizó 49.3% del PIB en 2025, ligeramente por debajo de la mediana BB de 51.6%, pero Fitch proyecta que alcanzará 51.1% del PIB en 2027. El 67% de esa deuda está denominada en moneda extranjera, lo que genera exposición cambiaria significativa. Como factor mitigante, el plazo promedio de vencimiento de la deuda externa es de 11.6 años, reduciendo el riesgo de refinanciamiento inmediato. La República Dominicana acumula más de 20 años sin reestructuración de deuda pública, un historial positivo que se refleja en el ESG Relevance Score de la agencia. La membresía en el tratado CAFTA-DR eleva el Country Ceiling, alineado con el IDR de Largo Plazo en Moneda Extranjera, al limitar los incentivos para imponer restricciones de transferencia y convertibilidad.
Sensibilidades De Calificación
El perfil de calificación de la República Dominicana descansa sobre fortalezas reconocidas: una estructura de exportaciones diversificada, un alto PIB per cápita en términos relativos para la región, e indicadores sociales y de gobernanza comparativamente favorables frente a sus pares. En el índice de Gobernanza Mundial (WGI), el país ocupa el percentil 55, con ESG Relevance Score ‘5’[+] en Estabilidad Política y Derechos, y en Estado de Derecho, Calidad Institucional y Regulatoria y Control de Corrupción. La inflación del primer trimestre de 2026 promedió 4.8%, levemente por encima del punto medio de la meta del Banco Central de 4% +/- 1%, un nivel administrable pero que añade presión a la política monetaria en un contexto de tasas más altas por más tiempo a nivel global.
En cuanto a las sensibilidades de calificación, Fitch Ratings estableció con claridad los escenarios que podrían motivar movimientos futuros en el IDR. Una rebaja podría materializarse ante el empinamiento de la trayectoria de deuda pública a mediano plazo, o bien ante un deterioro marcado de la liquidez externa. Por el contrario, una alza de la calificación requeriría una recuperación sostenida del crecimiento con estabilidad macroeconómica y demostración de resiliencia frente a precios altos del petróleo, acompañada de déficits fiscales moderados y mejoras concretas en la base de ingresos tributarios. La ventana para recuperar la Perspectiva Positiva permanece abierta, pero el entorno global energético la ha hecho considerablemente más estrecha que en los últimos dos años.
Fuente: Fitch Ratings, Rating Action Commentary, 15 de abril de 2026.







