DIARIO FINANCIERO.- Goldman Sachs mantiene su pronóstico de US$5,400 la onza para el oro a finales de 2026, argumentando que el pánico vendedor actual sobreestima la inflación y subestima el riesgo de desaceleración económica global.
Por qué el oro cayó 13% en un mes
Desde que estalló el conflicto hace cuatro semanas, el oro ha retrocedido 13% desde sus máximos. La explicación no es sencilla: los inversores institucionales, presionados por pérdidas en renta variable, liquidaron posiciones en oro para cubrir otras apuestas. Al mismo tiempo, el mercado comenzó a descontar que los bancos centrales —especialmente la Reserva Federal de EE.UU.— adoptarían políticas monetarias más restrictivas para combatir la inflación de guerra. Eso encareció el costo de oportunidad de mantener un activo que no paga intereses.
El argumento de Goldman: el mercado se equivocó
Los analistas Lina Thomas y Daan Struyven de Goldman Sachs sostienen que la revalorización negativa del oro «se ha desbordado», con un énfasis excesivo en el canal inflacionario frente al deterioro del crecimiento. Históricamente, cuando el miedo a la recesión desplaza al miedo a la inflación, el oro recupera su rol de refugio. El banco espera dos recortes de tasas por parte de la Fed antes de que termine el año y proyecta que las compras del sector oficial —principalmente bancos centrales de economías emergentes— se aceleren hasta una media de 60 toneladas mensuales. Ese flujo constante de demanda institucional es, según Goldman, el principal ancla del precio.
Riesgos: el escenario bajista y qué pasaría con el dólar
No todo es optimismo. Goldman advierte un riesgo táctico a corto plazo: si la crisis de suministro energético se profundiza, el oro podría caer hasta US$3,800 la onza. Otra variable a monitorear es el comportamiento de los países del Golfo Pérsico: Goldman estima que es poco probable que sus bancos centrales vendan reservas de oro para defender sus monedas, ya que operan con paridades fijas al dólar. Es más probable que liquiden bonos del Tesoro de EE.UU. antes que desprenderse del metal. Para República Dominicana, cuyas reservas internacionales incluyen una porción en oro y cuya economía depende del dólar, un escenario de tasas más bajas en EE.UU. combinado con un oro en alza aliviaría presiones cambiarias y reduciría el costo de financiamiento externo.















