DIARIO FINANCIERO.- Mientras el precio del petróleo sube y los mercados observan con cautela el Estrecho de Ormuz, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya comienza a reflejar su costo humano y económico.
La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán entra en su sexta jornada con más de 1,000 muertos, respaldo político del Senado a los poderes de guerra de Donald Trump y un impacto creciente en los mercados energéticos globales.
Escalada militar y aumento de víctimas
La campaña militar iniciada el 28 de febrero continúa intensificándose. Israel lanzó nuevos ataques aéreos sobre Teherán y posiciones de Hezbollah en Líbano, mientras Irán respondió con varias salvas de misiles contra territorio israelí.
Las alarmas antiaéreas volvieron a activarse en Jerusalén, Tel Aviv y otras ciudades, obligando a miles de residentes a refugiarse. El servicio médico israelí Magen David Adom reportó que las últimas interceptaciones no dejaron víctimas directas, aunque fragmentos de los sistemas de defensa cayeron en diversas zonas.

Desde el inicio del conflicto, los misiles iraníes han provocado al menos 10 fallecidos en Israel, incluidos nueve en un solo ataque en la ciudad de Beit Shemesh.
El impacto en Irán ha sido mucho mayor. El Ministerio de Salud iraní informó 926 muertos y 6,186 heridos, entre ellos 180 menores de 18 años. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y medios internacionales estiman que la cifra total supera 1,045 víctimas mortales.
La ofensiva también se ha extendido al Líbano. Según autoridades locales citadas por medios internacionales, los ataques israelíes contra objetivos de Hezbollah han dejado 72 muertos, 437 heridos y alrededor de 83,000 desplazados.
El Senado respalda los poderes de guerra de Trump
En Washington, el Senado votó 47 contra 53 para bloquear una resolución bipartidista que habría exigido autorización del Congreso para continuar las operaciones militares contra Irán.
El senador republicano Rand Paul fue el único miembro de su partido en apoyar la resolución. Del lado demócrata, John Fetterman fue el único en votar en contra.
El líder de la mayoría republicana, John Thune, sostuvo que el presidente Donald Trump actuó bajo la autoridad de una operación “preventiva y defensiva”, lo que —según los republicanos— permite continuar las acciones militares.

La Cámara de Representantes votará una resolución separada impulsada por Ro Khanna y Thomas Massie, aunque el presidente de la Cámara, Mike Johnson, adelantó que cree que la iniciativa será rechazada.
Petróleo, gas y comercio global bajo presión
Más allá del frente militar, el conflicto ya está impactando la economía mundial.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró tener “control completo” del Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial.
Los mercados reaccionaron de inmediato:
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El crudo Brent ha subido más de 13 % desde el inicio del conflicto.
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El gas natural europeo aumentó más de 70 % después de que Qatar suspendiera producción de GNL tras ataques con drones atribuidos a Irán.
Analistas de Wall Street advierten que el petróleo podría superar los US$100 por barril si el estrecho permanece cerrado durante un período prolongado.
El conflicto también ha provocado bajas estadounidenses. Se confirmó la muerte de seis militares de EE.UU. en un ataque iraní contra una base en Kuwait.
La Casa Blanca estima que la operación militar podría durar entre cuatro y cinco semanas, aunque analistas cuestionan si los objetivos —destruir la capacidad misilística de Irán, impedir el desarrollo nuclear y debilitar al régimen— pueden lograrse en ese plazo.
Más allá del frente militar, la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán plantea un riesgo mayor para la economía global: un shock energético prolongado. Para economías dependientes de combustibles importados —como la República Dominicana— un petróleo por encima de US$100 podría traducirse en presión inflacionaria, mayores subsidios energéticos y menor crecimiento.
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