El expresidente Danilo Medina expresó su sorpresa ante la ocurrencia de un nuevo apagón general en la República Dominicana, apenas tres meses y medio después del evento nacional registrado en noviembre de 2025, situación que vuelve a colocar el tema de la estabilidad energética en el centro del debate público.
El también presidente del Partido de la Liberación Dominicana sostuvo que el apagón previo debió interpretarse como una señal de alerta para el sistema eléctrico, por lo que instó a las autoridades a corregir las fallas estructurales que podrían estar comprometiendo la operación del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).
Medina manifestó su expectativa de que los problemas puedan resolverse para evitar interrupciones de gran escala, al advertir que los apagones generales impactan la producción nacional, afectan la dinámica económica y proyectan una imagen de fragilidad institucional ante el entorno internacional.
El país experimentó el lunes un apagón nacional atribuido a una falla mayor en una línea de transmisión de 138 kilovatios, evento que provocó la salida del sistema de una parte significativa de la generación eléctrica y alteró las actividades cotidianas en prácticamente todo el territorio.
De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, el servicio fue restablecido en su totalidad a las 11:53 de la noche, tras un proceso técnico de reposición que incluyó sincronización progresiva de circuitos y estabilización de frecuencia y carga.
Las autoridades indicaron que se activaron procedimientos de investigación para determinar las causas del evento inicial, mientras que la ocurrencia de dos apagones nacionales en un corto período reabre interrogantes sobre la resiliencia del sistema de transmisión y la necesidad de inversiones en redundancia operativa.
Perspectiva:
Más allá del intercambio político, la reiteración de fallas de alto impacto sugiere un desafío estructural para el sector eléctrico dominicano. La confiabilidad del SENI constituye un insumo crítico para la competitividad, la atracción de inversión y la estabilidad productiva, por lo que la recurrencia de eventos sistémicos eleva la presión sobre la planificación energética, la gestión del riesgo operativo y la modernización de la red.







