La navegación de buques petroleros desde Venezuela hacia Cuba se detuvo abruptamente a inicios de diciembre, profundizando la crisis energética de la isla caribeña. Desde entonces, los sistemas de rastreo marítimo apenas registran arribos del tanquero Ocean Mariner, cargado con crudo mexicano.
El corte del suministro venezolano coincide con el endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana bajo la administración del presidente Donald Trump, quien advirtió públicamente que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”.
En este contexto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, optó por mantener el flujo de crudo mexicano hacia la isla, ofreciendo un salvavidas energético en medio de una situación que analistas califican como potencialmente humanitaria.

Durante más de dos décadas, Cuba aseguró su abastecimiento energético mediante un acuerdo con Venezuela, que le permitió recibir hasta 90,000 barriles diarios de petróleo a cambio de servicios médicos y profesionales. Sin embargo, ese volumen se había reducido a una tercera parte antes de interrumpirse por completo, según datos del investigador Jorge Piñón, de la Universidad de Texas.
El último buque venezolano, el Songa Neptune 6, descargó 598,000 barriles el 8 de diciembre en el puerto de Matanzas. Desde entonces, no se registra ningún tanquero saliendo de Venezuela rumbo a Cuba.
México, Pemex y el factor T-MEC
Desde 2023, México comenzó a suministrar crudo a Cuba a través de Gasolinas Bienestar, filial de Petróleos Mexicanos. Entre enero y septiembre del año pasado, Pemex exportó a la isla 17,200 barriles diarios de crudo y 2,000 barriles diarios de derivados, por un monto cercano a US$400 millones, según cifras oficiales.
Este apoyo energético ocurre en un momento delicado para la relación bilateral con Estados Unidos. Analistas advierten que ignorar el embargo vigente contra Cuba podría tensar aún más los vínculos comerciales bajo el T-MEC, actualmente en proceso de revisión para 2026 y bajo la amenaza de nuevos aranceles impulsados por Trump.
El excanciller mexicano Jorge Castañeda considera que el gobierno de Sheinbaum “está envenenando la relación” con Washington por un tema de bajo impacto económico para México, a cambio de riesgos significativos para su principal acuerdo comercial.
Además, advierte que acreedores estadounidenses de Pemex, tenedores de bonos emitidos en EE.UU., podrían cuestionar operaciones que comprometan la capacidad de pago de la petrolera estatal.
Riesgo energético y presión migratoria
Cuba produce alrededor de 40,000 barriles diarios de crudo pesado, destinados a alimentar ocho termoeléctricas que operan con frecuentes fallas. Aunque el sistema fue diseñado para cubrir la demanda, hoy apenas genera la mitad de la electricidad necesaria, provocando apagones de horas e incluso días.
La escasez de combustible mantiene semiparalizadas la industria y la agricultura, deteriorando aún más la economía local. Para analistas como Gerardo Arreola, el escenario apunta a una crisis humanitaria, una nueva ola migratoria y un mayor deterioro social, con impacto directo en México, país con el que Cuba comparte fronteras marítimas.
Desde finales de 2021, más de un millón de cubanos ha emigrado, en su mayoría hacia Estados Unidos. Sin embargo, el cierre de las fronteras estadounidenses ha dejado decenas de miles de cubanos varados en territorio mexicano.
Pese a reiteradas promesas, el gobierno mexicano aún no ha aclarado públicamente cómo Cuba paga el petróleo, un punto que continúa generando cuestionamientos políticos y financieros.
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