Estados Unidos.- La ruta de Irán hacia la Copa Mundial 2026 quedó marcada por una doble controversia que expone la compleja relación entre fútbol, política y derechos humanos en la antesala del torneo que organizarán Estados Unidos, Canadá y México. En cuestión de semanas, la Federación Iraní de Fútbol enfrentó un conflicto diplomático por la negación de visas a parte de su dirigencia y, luego, una protesta formal por la designación de su partido ante Egipto como un “Partido del Orgullo” en Seattle.
El primer episodio se produjo antes del sorteo oficial del Mundial, celebrado el 5 de diciembre en Washington. Las autoridades estadounidenses negaron visas a varios miembros clave de la delegación iraní, incluido su presidente, Mehdi Taj. La decisión llevó a la federación a amenazar con boicotear la ceremonia, al considerar la medida como un acto “antideportivo” y ajeno al espíritu del fútbol. Aunque finalmente se concedieron cuatro visas —entre ellas la del seleccionador Ardeshir Amir Ghalenoei— Irán asistió con una representación limitada al evento realizado en el Kennedy Center, evitando así una escalada mayor del conflicto.
La disputa se enmarca en la prohibición de viaje establecida en junio de 2025 por el presidente Donald Trump, que afecta a 19 países, incluido Irán. Si bien se anunciaron exenciones para atletas y entrenadores, las restricciones alcanzaron a funcionarios federativos y generaron dudas sobre la presencia de directivos y aficionados iraníes durante el torneo. En diciembre, la lista de países sujetos a restricciones se amplió a 39, manteniendo a Irán bajo las condiciones originales.
Superado ese episodio, una nueva polémica emergió tras el sorteo, cuando los organizadores locales de Seattle confirmaron que el partido Irán–Egipto del 26 de junio sería designado como un “Partido del Orgullo”, coincidiendo con las celebraciones del Orgullo en la ciudad. Tanto Irán como Egipto, países que penalizan la homosexualidad, elevaron protestas formales ante la FIFA.
Mehdi Taj expresó que la federación iraní “no tiene interés” en que su partido se dispute bajo símbolos del arcoíris y subrayó que la fecha coincide con Muharram, mes sagrado para los musulmanes chiítas. En paralelo, la Asociación de Fútbol de Egipto rechazó cualquier actividad vinculada al apoyo a la homosexualidad durante el encuentro, alegando contradicción con valores culturales y religiosos.
Desde Seattle, los organizadores aclararon que las actividades del Orgullo se realizarán fuera del estadio y no están bajo jurisdicción de la FIFA, que solo controla el recinto y la zona oficial de aficionados. Irán compartirá el Grupo G con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, en una Copa Mundial 2026 que, antes de rodar el balón, ya refleja tensiones que van mucho más allá del deporte.
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