Estados Unidos.- El presidente Donald Trump ordenó al Pentágono reanudar de inmediato las pruebas nucleares de Estados Unidos, tras el anuncio de sobre la exitosa prueba del dron submarino Poseidón, un arma de propulsión nuclear descrita como “ininterceptable” y de poder devastador.
El anuncio de Trump pone fin a una moratoria de 33 años, vigente desde 1992, marcando un giro drástico en la política nuclear estadounidense y un nuevo punto de tensión entre Washington y Moscú.
Trump: “EE.UU. debe probar su arsenal en igualdad de condiciones”
En una publicación en Truth Social, Trump afirmó que su decisión busca garantizar que Estados Unidos mantenga paridad con otras potencias nucleares.
“Debido a los programas de pruebas de otros países, he instruido al Departamento de Guerra a comenzar a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. Ese proceso comenzará inmediatamente”, escribió.
El mandatario aseguró que Estados Unidos posee el mayor arsenal nuclear del mundo, seguido por Rusia y China, aunque advirtió que Pekín podría alcanzar el nivel estadounidense en cinco años.
El dron Poseidón: un arma sin precedentes
El presidente ruso Vladimir Putin reveló que la prueba del dron Poseidón fue “un gran éxito”. Se trata de un vehículo submarino autónomo de propulsión nuclear con un alcance estimado de 6,200 millas, diseñado para transportar una carga nuclear capaz de generar olas radiactivas gigantes que podrían hacer inhabitables ciudades costeras enteras.

Putin aseguró que el arma “no tiene equivalente en el mundo” y que “no existen métodos de intercepción” capaces de detenerla.
El ensayo ocurrió solo días después de la prueba del misil de crucero nuclear Burevestnik, que recorrió 8,700 millas durante 15 horas, como parte del desarrollo de las llamadas superarmas rusas.
Riesgos geopolíticos y fin del tratado New START
Los nuevos ensayos se producen en medio de la inminente expiración del tratado New START, el último acuerdo de control de armas nucleares entre ambos países, que vence en febrero de 2026.
Sin su renovación, Estados Unidos y Rusia quedarían sin límites vinculantes sobre sus arsenales nucleares por primera vez en décadas, aumentando el riesgo de una nueva carrera armamentista global.
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