El presidente Donald Trump sorprendió este martes al anunciar en su red Truth Social que habría convencido a Coca-Cola de reemplazar el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) por azúcar de caña real en sus productos distribuidos en los Estados Unidos. En su publicación escribió con entusiasmo:
“¡Simplemente es mejor!”
Agradeció a las autoridades de la empresa y calificó la decisión como “muy buena”.
Aunque Coca-Cola no ha confirmado el cambio, un portavoz respondió reconociendo el “entusiasmo de Trump” y adelantó que próximamente “se compartirán más detalles sobre nuevas ofertas innovadoras”.
Un cambio ligado a la salud pública
Este anuncio se alinea con la iniciativa de la administración Trump llamada “Hacer a América Saludable de Nuevo”, liderada por el Secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr., que busca eliminar ingredientes considerados poco saludables, incluyendo colorantes y conservantes artificiales, en productos de consumo masivo.
El objetivo sería acercar el sabor y composición de la Coca-Cola estadounidense al de su versión mexicana, popular entre los consumidores por usar tradicionalmente azúcar de caña. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que no toda la Coca-Cola mexicana contiene sacarosa, y que parte de su producción también incluye glucosa y fructosa, similares al JMAF.
Historia del edulcorante en Coca-Cola
Desde 1984, Coca-Cola en Estados Unidos utiliza jarabe de maíz de alta fructosa en lugar de azúcar, debido a los subsidios federales al maíz y restricciones al azúcar importado, lo que hacía más rentable el JMAF. Este cambio ha sido criticado durante años por expertos en salud que vinculan su consumo con obesidad y enfermedades metabólicas.
La Sugar Association incluso financió campañas contra Coca-Cola en los años 80, alegando que “ya no era la receta original”. A lo largo del tiempo, marcas como Pepsi, Gatorade y Hershey’s han reintroducido productos con azúcar tradicional debido a la presión del consumidor.
¿Cambio total o estrategia de marketing?
Según el editor de Beverage Digest, Duane Stanford, es “improbable” que Coca-Cola implemente un cambio completo en su fórmula principal. En su lugar, podría optar por lanzar una nueva línea como lo hizo Pepsi con “Pepsi Real Sugar”.
Las acciones de Coca-Cola se mantuvieron estables tras el anuncio, cerrando en USD 69.27, sin reacciones significativas en el mercado.
¿Qué implica el cambio?
Un eventual regreso al uso de azúcar de caña podría:
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Mejorar la percepción de salud entre los consumidores.
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Reposicionar la marca ante nuevas generaciones más conscientes.
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Suponer ajustes logísticos y de costos, dado el precio más elevado del azúcar respecto al JMAF.
A la espera de una confirmación oficial por parte de Coca-Cola, el anuncio de Trump ha encendido el debate sobre la composición de los alimentos procesados y el rol de las grandes empresas en la salud pública.
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