El turismo médico dispara inversiones superiores a 2,000 millones de pesos en Chihuahua y Ciudad Juárez, según estimaciones de Francisco Moreno Villafuerte, director de Promoción Turística del Gobierno Municipal de Ciudad Juárez, en entrevista con Alto Nivel. La cifra refleja el impacto combinado de infraestructura hospitalaria, hotelería especializada, casas de recuperación y una red de servicios que se expande alrededor de cada paciente internacional.
La magnitud de ese flujo de capital redefine la economía local: el turismo médico deja de ser un asunto exclusivo de clínicas y consultorios para convertirse en un motor que jalona sectores tan distintos como la construcción, la gastronomía, el transporte y el mercado inmobiliario.
Inversión hospitalaria y derrama económica
Un solo proyecto ilustra la escala del fenómeno. La Torre de Consultorios II del Hospital Ángeles Chihuahua supuso una inversión reportada de 550 millones de pesos, con 13,400 metros cuadrados, 11 niveles y ocho quirófanos destinados a cirugía ambulatoria.
En el plano de la actividad ya existente, Chihuahua capital atendió alrededor de 15,200 pacientes de turismo médico durante 2024, con una derrama económica estimada en 660 millones de pesos, de acuerdo con cifras reportadas a Alto Nivel por Alejandro Lazzarotto, presidente del Clúster Médico de Chihuahua capital.
Moreno distingue dos segmentos del mercado. El primero es el turismo médico fronterizo, integrado principalmente por pacientes que cruzan desde Estados Unidos para consultas o procedimientos ambulatorios con una estancia que «oscila entre las 8 y las 72 horas«, según explicó. El segundo agrupa procedimientos de mayor complejidad: en esos casos la permanencia puede extenderse de 3 a 10 días o más, dependiendo del tratamiento.
Del hospital al ecosistema urbano
Esa diferencia en los tiempos de estancia transforma las necesidades de infraestructura. Mientras un paciente odontológico puede requerir apenas transporte y una noche de hotel, quien se somete a una cirugía demanda alojamiento, alimentación especializada, cuidados postoperatorios y, en ocasiones, personal de enfermería.
Moreno señaló que están creciendo torres médicas de departamentos, hoteles especializados y centros de recuperación para estancias de 15 días a un mes, como ocurre tras determinados procedimientos bariátricos. «El turista médico gasta considerablemente más que un turista de nicho convencional debido al transporte, alquiler de autos, dietas especiales y la contratación de personal de salud», afirmó el funcionario.
En Ciudad Juárez, el modelo adquiere una dimensión transfronteriza. Moreno identifica corredores donde hospitales, clínicas, hoteles y restaurantes se concentran en una misma zona; mencionó el entorno de la avenida Tomás Fernández como ejemplo de esta lógica de clúster médico. «Se basa en la clusterización de servicios», explicó al referirse al modelo de atención para los visitantes.
La consolidación de esos corredores ha generado, según Moreno, inversiones en obras públicas de pavimentación, banquetas y señalética, además de ampliar el acceso de la población local a centros de diagnóstico. El funcionario aclaró que la iniciativa surgió principalmente del sector privado, el cual identificó zonas estratégicas para instalar hospitales y servicios médicos; posteriormente, los gobiernos municipal y estatal acompañaron el proceso con cambios de uso de suelo, licencias y facilidades urbanas.
Un ejemplo reciente de esa integración fue el lanzamiento de una plataforma comercial en Juárez que reúne servicios de 10 hospitales, 20 dentistas y 10 oftalmólogos, con participación de organismos empresariales, hoteleros y autoridades de promoción turística.
El reto de convertir infraestructura en destino
El crecimiento de la actividad también plantea un desafío de fondo: la infraestructura por sí sola no garantiza que un destino se consolide como hub médico internacional. La oferta necesita combinar capacidad hospitalaria, médicos especializados, servicios de recuperación, conectividad y hospedaje en una experiencia integral para el paciente.
Moreno subraya que el efecto económico tampoco termina en el quirófano: en estancias prolongadas, los familiares que acompañan al paciente utilizan la infraestructura turística del destino. Esto, apuntó, «mejora la estacionalidad turística y eleva la derrama económica», porque la demanda de procedimientos médicos no responde a las mismas temporadas del turismo convencional. Los próximos años pondrán a prueba si Chihuahua logra traducir su ventaja geográfica fronteriza en un modelo de atención que retenga y multiplique ese flujo de inversión y gasto.









