Una delegación de más de 30 empresas dominicanas llegó a San Francisco con el objetivo de convencer a multinacionales de que República Dominicana puede integrarse a la cadena global de la industria de semiconductores, inteligencia artificial y manufactura electrónica. La misión participa en Semicon West 2026, la principal feria mundial del sector, celebrada del 13 al 15 de octubre en el Moscone Center.
La apuesta apunta a una transformación estructural: pasar de un modelo basado en manufactura tradicional y zonas francas a competir por sectores de mayor valor tecnológico. Para una economía como la dominicana, donde las exportaciones de zonas francas aportan una porción significativa de los ingresos en divisas, diversificar hacia electrónica avanzada podría reducir la dependencia de industrias de menor valor agregado y abrir empleos mejor remunerados.
Lo que busca la delegación
La misión está integrada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona) y varios parques industriales. Su objetivo central es promover al país como destino de inversión y firmar acuerdos con empresas internacionales.
El ministro Eduardo Sanz Lovatón explicó que el país busca atraer operaciones de manufactura de componentes electrónicos y anunció la firma prevista de un acuerdo de cooperación con empresas tecnológicas para impulsar capacitación e inversión. Entre los participantes de la feria figuran Bill Frauenhofer, director ejecutivo de Inversión e Innovación en Semiconductores del Departamento de Comercio de Estados Unidos, e Ian Steff, exsubsecretario y director ejecutivo de mySilicon Compass, además de asesores en política pública, alianzas tecnológicas y talento laboral.
Sanz Lovatón encuadró el momento geopolítico: hace 20 o 30 años, buena parte del suministro de chips provenía de los llamados «tigres asiáticos». Tras las disrupciones de la pandemia, la guerra comercial y las tensiones geopolíticas, empresas y gobiernos buscan hoy diversificar sus cadenas de suministro hacia países cercanos, estables y aliados, fenómeno conocido como nearshoring o friendlyshoring.
La estrategia: ensamblaje, pruebas y empaque, no fabricación avanzada
República Dominicana no aspira, al menos en el corto plazo, a construir fabs, las plantas avanzadas de fabricación de chips que requieren miles de millones de dólares, agua, energía y personal altamente especializado. La estrategia se concentra en etapas más viables para la base industrial existente en el país.
El enfoque apunta a actividades de ATP (ensamblaje, pruebas y empaque), además de manufactura de tarjetas electrónicas y componentes discretos. Estas etapas aprovechan la experiencia acumulada en dispositivos médicos y electrónica dentro de las zonas francas, sin exigir la infraestructura de una planta de fabricación de última generación.
El Gobierno destaca como argumentos centrales la cercanía geográfica a Estados Unidos, los incentivos de zonas francas sin límite temporal (una ventaja frente a competidores cuyas exenciones expiran), la base manufacturera ya existente, la estabilidad política y la infraestructura de transporte. El presidente Luis Abinader ha sumado la apertura económica, la simplificación regulatoria y la disponibilidad de capital humano como argumentos ante inversionistas extranjeros.
Los retos que definen si la apuesta es sostenible
La oportunidad existe, pero no es automática. República Dominicana compite con destinos como México, Costa Rica y países asiáticos que llevan años construyendo ecosistemas tecnológicos. Los desafíos más críticos son la formación de ingenieros, técnicos en electrónica y especialistas en automatización; el suministro eléctrico estable y competitivo que exigen las plantas tecnológicas; la infraestructura logística de puertos, aeropuertos y aduanas con estándares globales; y la capacidad universitaria e investigativa para evitar que el país quede atrapado en el ensamblaje básico de menor valor.
En ese contexto cobra relevancia la iniciativa Talent Up, lanzada en septiembre con el BID, Google Cloud y Cisco Networking Academy. El programa contempla 15,000 becas gratuitas para fortalecer habilidades digitales y preparar talento dominicano para la llamada Industria 5.0. Sin una fuerza laboral lista para operar equipos, programar y diseñar procesos, las conversaciones en San Francisco difícilmente se traducirán en inversión sostenida, empleos calificados y transferencia tecnológica real.
El Gobierno ha fijado la meta de que el país produzca semiconductores antes de 2028, una ambición exigente aunque no de punto de partida cero, dada la base manufacturera y la posición geográfica existentes. El verdadero examen vendrá después de la feria: las empresas buscarán ver talento disponible, energía estable, trámites ágiles y una cadena de proveedores capaz de sostener operaciones complejas, no solo discursos e incentivos fiscales.








