Los chips personalizados de Broadcom generaron US$58,000 millones en ingresos por inteligencia artificial en su último año fiscal, y la compañía proyecta que esa cifra se duplicará hasta US$115,000 millones en 2026 y alcanzará los US$230,000 millones en 2027, según detalló el director ejecutivo Hock Tan en una conferencia con analistas celebrada el pasado miércoles 9 de septiembre.
La escala de esas proyecciones sitúa a Broadcom como el segundo mayor proveedor de hardware para IA del mundo, por detrás de Nvidia, y apunta a un cambio en la lógica del mercado de semiconductores: la demanda ya no se dirige solo hacia procesadores gráficos (GPU) de propósito general, sino hacia aceleradores diseñados caso por caso para cada modelo de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés). Ese giro pone presión sobre el modelo de negocio de Nvidia, cuyos procesadores dominaron los últimos cuatro años del auge de la IA.
La ventaja del chip a medida
La apuesta central de Broadcom son los llamados XPU, aceleradores de silicio co-diseñados con cada cliente en torno a sus cargas de trabajo específicas. Tan fue directo al describirlos frente a los GPU estándar. «Cuando desarrollas conjuntamente un chip optimizado para las cargas de trabajo específicas de un LLM, superas a cualquier GPU. Y puedes hacer todo esto a la mitad del coste de una GPU», afirmó en la conferencia.
Como ejemplo concreto, Tan citó a Jalapeño, el chip desarrollado junto a OpenAI. Según el CEO, Jalapeño supera a los procesadores Grace Blackwell Ultra de Nvidia en rendimiento por vatio, latencia y consumo energético, y es comparable a los GPU Vera Rubin de la misma empresa en las cargas de trabajo propias de OpenAI. El directivo identificó a seis grandes compañías como los principales compradores de XPU y aseguró que ese grupo concentra una porción determinante de la demanda mundial de cómputo orientado a IA.
Anthropic y OpenAI, los dos grandes clientes
Anthropic, creadora del asistente Claude, se perfila como el mayor cliente de XPU de Broadcom a partir de 2027. El acuerdo contempla 1 gigavatio de procesadores TPU Ironwood en 2026, 5 gigavatios adicionales de TPU v8i en 2027 y 10 gigavatios más en 2028. «10 gigavatios es solo para Anthropic», resumió Tan durante la conferencia.
OpenAI ocupa el segundo lugar en el ranking de clientes de XPU. Broadcom prevé suministrarle 1.3 gigavatios en 2027 y más de 5 gigavatios en 2028. La diferencia de volumen respecto a Anthropic se explica porque OpenAI ya construyó parte de su infraestructura en torno al proyecto Stargate, que cuenta con Oracle como socio tecnológico de referencia.
Para financiar esa expansión, Broadcom formó una plataforma junto a las firmas de inversión Apollo y Blackstone, con el objetivo de facilitar más de 20 gigavatios de infraestructura de cómputo para OpenAI y Anthropic antes de que concluya 2028. La primera operación, valorada en US$35,000 millones, financia el primer gigavatio de Anthropic. El movimiento convierte a Broadcom en proveedor y financiador simultáneo de los dos laboratorios de IA con mayor penetración en el mercado estadounidense.
Cuellos de botella y el cálculo económico
Tan reconoció que el principal límite al crecimiento de Broadcom no está en la demanda, sino en la capacidad de suministro. «Es un problema multidimensional. Dependiendo del momento, cada uno puede convertirse en un cuello de botella. Es un desafío constante e interesante», señaló, al enumerar restricciones en chips, memoria, componentes ópticos, láseres, energía y espacio en centros de datos que deben resolverse de forma simultánea. «Nuestros clientes quieren que enviemos más», admitió el ejecutivo.
Broadcom también fabrica la infraestructura de red, incluida su gama Tomahawk, necesaria para conectar miles de chips y operarlos como un único sistema de cómputo, lo que amplía su posición en la cadena de valor más allá del semiconductor en sí.
El argumento económico detrás de los acuerdos con Anthropic y OpenAI es que Tan los ve en camino de convertirse ellos mismos en hiperescaladores, operando sus propios centros de datos en lugar de depender exclusivamente de Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google Cloud. «Por cada gigavatio de computación que despliegan, podrían alcanzar US$30,000 millones de ingresos recurrentes anuales. Es un modelo de negocio extraordinario», indicó Tan. El siguiente indicador a seguir será si Broadcom logra ejecutar esa cadena de suministro sin que los cuellos de botella técnicos frenen unas proyecciones que, de cumplirse, la convertirían en una de las empresas más grandes del sector tecnológico global.









