Nvidia confirmó la adquisición de Hugging Face por cerca de US$13,000 millones, la mayor compra en la historia de la compañía y una de las operaciones más relevantes de la industria de inteligencia artificial hasta la fecha.
La cifra llama la atención porque Hugging Face factura alrededor de US$150 millones al año, lo que implica que Nvidia está pagando un múltiplo de entre 86 y 90 veces las ventas de la plataforma. «No es una compra por ingresos, es una compra por posición», dijo Adrián Hostaled, analista de XTB. La adquisición de Hugging Face le da a Nvidia el control sobre el punto en que los desarrolladores descubren, comparan y eligen qué modelos de inteligencia artificial van a utilizar, un paso previo y decisivo respecto a la infraestructura que la empresa ya domina con sus chips GPU.
Por qué Hugging Face vale ese precio
Hugging Face es considerada por analistas como «el GitHub de la inteligencia artificial», en palabras de Diego Puertas, analista de Serenity Markets. La plataforma funciona como el principal espacio de encuentro para descubrir, estudiar, comparar y entrenar modelos de IA de código abierto, y concentra a una comunidad global de desarrolladores que toman decisiones técnicas con consecuencias directas sobre qué infraestructura adoptan.
Nvidia ya controlaba la capa más profunda del ecosistema: sus GPUs son el componente fundamental de la mayoría de los centros de datos dedicados a entrenar y ejecutar modelos de IA, y sobre ellas ha construido además una importante capa de software propietario. Sin embargo, servicios como NGC y NIM de Nvidia están dirigidos a clientes que ya usan su tecnología. Hugging Face opera en un momento anterior de ese proceso, antes de que el desarrollador haya decidido qué plataforma adoptar. «Lo que se compra es el lugar donde los desarrolladores descubren, comparan y eligen qué modelo usar», precisó Hostaled.
El contexto competitivo que presiona a Nvidia
Aunque Nvidia mantiene una posición dominante en chips para inteligencia artificial, el mercado que la rodea se está recomponiendo. Sus principales clientes, entre ellos Amazon, Google, OpenAI y Anthropic, son al mismo tiempo los mayores compradores de sus GPUs y los que más activamente desarrollan diseños de chips propios, algunos de los cuales ya venden a terceros. Fabricantes como AMD y Broadcom han ampliado considerablemente sus ingresos en el segmento de centros de datos, y startups del sector reciben rondas de inversión millonarias. Con el mercado de chips de IA a punto de superar 1 billón de dólares en ingresos acumulados, la presión competitiva sobre Nvidia no cederá.
En ese escenario, la adquisición de Hugging Face responde a la necesidad de Nvidia de diversificar sus fuentes de ingreso y convertirse en una pieza más difícil de sustituir dentro del ecosistema. Diego Puertas señaló que la compañía ya está invirtiendo en laboratorios de IA, empresas de infraestructura y proveedores de computación, además de facilitar financiamiento para la construcción de nuevos centros de datos. «Nvidia utiliza la fortaleza de su balance para facilitar que sus propios clientes puedan financiar la infraestructura necesaria para comprar y utilizar sus productos», explicó el analista.
El código abierto como palanca de crecimiento
El crecimiento de los modelos de IA de código abierto, incluyendo desarrollos provenientes de China, añade otra dimensión estratégica a la operación. Para Hostaled, tener presencia en Hugging Face permite a Nvidia reforzar su influencia sobre una comunidad de desarrolladores que trabaja con modelos abiertos y que representa una demanda futura de hardware. Nvidia no necesita ser propietaria de esos modelos para beneficiarse de su proliferación: cada nuevo proyecto de IA que se lance puede terminar generando demanda de sus chips.
La compañía no es nueva en este terreno. En 2023, Nvidia participó en una ronda de financiación de US$235 millones en Hugging Face para distribuir su propia familia de modelos abiertos, Nemotron, dentro de la plataforma. El año pasado propuso una inversión de US$500 millones que habría valorado a la empresa en US$7,000 millones, oferta que Hugging Face rechazó, según informó el Financial Times. En aquel momento, la plataforma declaró que no quería que ningún inversor ejerciera demasiada influencia sobre ella.
Esa misma neutralidad es hoy el principal riesgo que identifican los analistas en la operación. Hugging Face construyó buena parte de su valor sobre la percepción de ser una plataforma abierta y sin sesgos comerciales; sus directivos han asegurado que eso no cambiará tras la compra. Pero si Nvidia no gestiona con cuidado esa percepción, podría erosionar la confianza de la comunidad de desarrolladores que es, precisamente, lo que está pagando US$13,000 millones por adquirir. El mercado observará de cerca cómo la compañía equilibra el control corporativo con la independencia que hizo grande a la plataforma.








