Diario Financiero.- En apenas una década, Bad Bunny, nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio, pasó de empacar compras en un supermercado de Puerto Rico a convertirse en uno de los artistas más influyentes y exitosos del mundo. Sin embargo, su impacto trasciende las cifras récord de reproducciones y giras multitudinarias: 2026 podría consolidarlo como una figura histórica en la industria musical global.
El artista arranca el año con seis nominaciones a los Premios Grammy, incluyendo Álbum del Año, la categoría más prestigiosa de la gala que se celebrará este domingo. Su producción “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” se convirtió en el segundo álbum completamente en español en competir por esta estatuilla. El primero fue también suyo: “Un verano sin ti”, nominado en 2022.
Una eventual victoria marcaría un precedente sin parangón para la música en español dentro del mercado anglosajón. No obstante, incluso sin alzarse con el galardón, las nominaciones ya representan un hito. Según la académica Petra Rivera-Rideau, profesora del Wellesley College, es la primera vez que una producción íntegramente en españolcompite de forma simultánea en álbum, grabación y canción del año.
Música, identidad y contexto político
El ascenso de Bad Bunny ocurre en un contexto político particularmente sensible en Estados Unidos, marcado por una agenda migratoria restrictiva impulsada por la administración del presidente Donald Trump. Para Rivera-Rideau, este entorno potencia el significado cultural y político del éxito del artista.
“El momento político actual eleva el impacto de lo que ya es profundamente significativo”, afirmó la académica, coautora del libro “P FKN R: Bad Bunny y la música como un acto de resistencia”. El español, en este escenario, se convierte en símbolo de identidad, pertenencia y resistencia cultural.
Criado cerca de San Juan, Bad Bunny inició su camino musical en un coro infantil antes de experimentar con ritmos en su computadora y viralizarse en SoundCloud. A medida que su fama crecía, más explícita se volvía su conexión con Puerto Rico, su historia colonial y su cultura.
El historiador Jorell Meléndez-Badillo, de la University of Wisconsin–Madison, sostiene que la presencia de Bad Bunny en espacios como los Grammy y el Super Bowl es “profundamente política”, especialmente para un territorio bajo soberanía estadounidense desde 1898.
En “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, el artista mezcla salsa, bomba y plena con reguetón contemporáneo, explorando temas de colonialismo, memoria e identidad, al tiempo que mantiene su compromiso de cantar en español en una industria históricamente dominada por el inglés.
Camino al Super Bowl
La próxima semana, Bad Bunny alcanzará otro punto culminante al protagonizar el show de medio tiempo del Super Bowl, uno de los escenarios musicales más influyentes del planeta. Su elección generó críticas desde sectores conservadores, que consideran la decisión demasiado progresista.
Para Meléndez-Badillo, la apuesta responde a una lógica clara: globalizar la marca de la NFL. “Benito vende entradas. Benito atrae multitudes”, resumió.
Lejos de replegarse, el artista respondió con ironía, defendió el papel de la comunidad latina en Estados Unidos y anticipó que “el 8 de febrero, el mundo bailará”.
















