Diario Financiero.- Un creciente cuerpo de investigaciones sugiere que la mayoría de los adultos sanos no necesitan dormir ocho horas seguidas. De hecho, múltiples estudios epidemiológicos y evolutivos indican que el punto óptimo para la salud se acerca más a las siete horas, con un patrón de riesgo en forma de U, donde tanto el déficit como el exceso de sueño elevan la probabilidad de efectos adversos.
El biólogo evolutivo de Harvard Daniel E. Lieberman califica de “disparate” la regla rígida de las ocho horas, originada —según señala— en la era industrial, más que en una necesidad biológica. Sus estudios de campo han documentado que poblaciones sin electricidad moderna duermen entre seis y siete horas sin recurrir a siestas, contradiciendo la creencia popular de que ocho horas es el estándar universal. Lieberman amplió estas conclusiones en una entrevista de 2023 con The Diary of a CEO y en su libro “Exercissed: The Science of Physical Activity, Rest and Health”.
Según el académico, la prescripción de ocho horas persiste más por tradición cultural que por evidencia científica. Las curvas epidemiológicas muestran que el menor riesgo de mortalidad se ubica alrededor de las siete horas, mientras que dormir mucho menos o mucho más incrementa los riesgos cardiovasculares, metabólicos y cognitivos.
Un análisis divulgado por Fortune reúne evidencias contemporáneas que respaldan esta postura. La científica del sueño Rebecca Robbins explica que la regla de ocho horas surgió como un punto de referencia orientativo, pero no como un requerimiento biológico universal. Robbins enfatiza que más de un tercio de los estadounidenses no alcanza las siete horas mínimas, lo que subraya la importancia de la constancia y la higiene del sueño por encima de perseguir una cifra rígida.
PUEDES LEER: Salud Laboral: Claves Para Cuidar Tu Cuerpo y Mente en el Trabajo
Tanto la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño como la Sociedad de Investigación del Sueñorecomiendan “siete o más horas por noche”, dejando claro que el rango inicia en siete. La Clínica Mayo coincide: adultos saludables generalmente necesitan siete horas o más, con variaciones según edad, calidad del descanso, deuda de sueño acumulada, embarazo o cambios asociados al envejecimiento.
Las investigaciones del Biobanco del Reino Unido, una de las bases de datos biomédicas más grandes del mundo, también reflejan una curva de riesgo en forma de U, donde dormir menos de siete horas o más de nueve se asocia con mayor mortalidad y deterioro cognitivo. En estudios mecanísticos, desviaciones significativas por debajo o por encima del rango están vinculadas a marcadores de envejecimiento biológico y condiciones preexistentes que extienden el tiempo en cama.
En términos prácticos, los especialistas recomiendan mantener un rango entre siete y nueve horas, ajustándolo según el estado de salud, estrés, entrenamiento físico o embarazo. Si una persona requiere habitualmente más de nueve horas, se aconseja consultar a un médico para descartar condiciones como apnea del sueño, depresión o enfermedades crónicas.
Los expertos coinciden: el verdadero enfoque debe estar en la calidad del sueño, no en un número aislado. Rutinas constantes, exposición a la luz matutina, reducción de la luz azul nocturna, una habitación fresca y oscura, y el control del consumo de cafeína y alcohol son factores determinantes para un descanso reparador.
La regla de las ocho horas, concluyen los científicos, es una simplificación cultural, no un requerimiento biológico. Para muchos adultos, siete horas representan el punto óptimo de salud y rendimiento.
Este artículo se publicó originalmente en Fortune.com.
¿Qué te pareció la noticia? Déjanos tu comentario más abajo
















