El 68.9% de los dominicanos manifestó tener poca o ninguna confianza en los partidos políticos, según una encuesta de ACD Media divulgada este lunes 19 de octubre, que también revela que el 59.9% de los ciudadanos no simpatiza con ninguna organización. La ciudadanía, en otras palabras, desconfía de los partidos políticos a pesar de que el proceso electoral de 2028 ya comienza a figurar en el horizonte político.
El sondeo, realizado entre el 9 y el 11 de octubre con una muestra de 1,200 personas, sitúa al oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) al frente de la intención de voto con 29.7%, seguido de la opositora Fuerza del Pueblo (FP) con 21.7% y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con 17.2%. Solo el 29.6% de los participantes afirmó sentir mucha o alguna confianza en los partidos.
Simpatía y abstención
En materia de simpatía partidaria, el PRM obtuvo el respaldo del 19.8% de los encuestados, el PLD del 9.5% y la FP del 8.6%. Las demás organizaciones agruparon apenas un 1.7% de simpatizantes. El dato más llamativo sigue siendo que casi seis de cada diez dominicanos no se identifican con ningún partido.
El estudio también recoge un nivel significativo de abstención potencial: el 13.7% de los entrevistados declaró que no votaría, y el 11.3% no supo responder o prefirió no hacerlo. Un 6.4% adicional apoyaría a agrupaciones distintas de las tres principales, lo que en conjunto supone que más de tres de cada diez encuestados quedarían fuera del bloque de voto captado por el PRM, la FP y el PLD.
Perspectivas de cara a 2028
Sobre las posibilidades de alcanzar el poder en las elecciones de 2028, la FP, liderada por el expresidente Leonel Fernández, fue la organización con mayor percepción de viabilidad: el 49.5% de los consultados consideró que tiene muchas o algunas oportunidades de gobernar el país. El PRM recibió esa valoración del 45.4% y el PLD del 41.7%.
La brecha de confianza que señala la encuesta plantea un desafío transversal para todas las organizaciones políticas de cara al próximo ciclo electoral. Los partidos que logren convertir simpatía en intención de voto concreta, y reducir el peso de la abstención, tendrán una ventaja determinante en una competencia donde los indecisos y los desvinculados de la política formal representan el segmento más voluminoso del electorado.










