Las empresas familiares sostienen una parte fundamental de las economías y constituyen uno de los principales motores de crecimiento y generación de empleos a nivel mundial. Sin embargo, detrás de su relevancia económica existe un desafío que suele recibir mucha menos atención: su capacidad de sobrevivir al paso de las generaciones. Preservar su continuidad no puede entenderse únicamente como un asunto privado o patrimonial. Es, cada vez más, un tema de estabilidad económica, confianza institucional y sostenibilidad productiva.
El Índice Global 500 de Empresas Familiares 2025, elaborado por EY y la Universidad de St. Gallen[1], confirma el enorme peso económico de estas organizaciones. Las 500 compañías incluidas en el estudio alcanzaron ingresos combinados de 8,8 billones de dólares y emplean a 25,1 millones de personas[2]. Si sus ingresos se compararan con el Producto Interno Bruto de los países, constituirían la tercera economía más grande del mundo, solo por detrás de Estados Unidos y China[3].
Detrás de esos resultados existe una realidad importante: las empresas familiares más exitosas del mundo han entendido que el legado no sobrevive únicamente por tradición, vínculos familiares o capital acumulado, sino por la capacidad de construir visión de largo plazo, adaptación e innovación y estructuras capaces de trascender generaciones. No es casualidad que más de un tercio de las compañías incluidas en el Índice Global 500 tenga más de 100 años de historia. Esa permanencia es producto de procesos deliberados de institucionalización, planificación y adaptación.
Y ahí surge una de las grandes paradojas de América Latina.
Aunque las empresas familiares representan cerca del 85 % de los negocios de la región y generan una parte significativa del empleo formal, pocas logran sobrevivir exitosamente a los procesos de transición generacional. Se estima que alrededor del 70 % no supera la transición hacia la segunda generación y que menos del 15 % logra mantenerse bajo control familiar en una tercera generación consolidada[4].
Más allá de las cifras, el elemento común suele repetirse: ausencia de planificación sucesoral, falta de estructuras de gobernanza y dificultad para transformar la confianza personal del fundador en estructuras institucionales permanentes.
República Dominicana no es la excepción. Las empresas familiares representan alrededor del 80%[5] del tejido empresarial dominicano y más del 95 % de las MIPYMES tienen carácter familiar[6]. Detrás de muchas de las industrias más relevantes del país existen historias familiares que comenzaron como pequeños emprendimientos y evolucionaron hasta convertirse en pilares económicos nacionales.
En muchas empresas familiares, durante sus primeras etapas de crecimiento, el liderazgo suele concentrarse en una sola figura: quien crea la visión, toma decisiones, gestiona relaciones y se convierte, muchas veces, en su principal activo intangible. Pero precisamente ahí surge una de sus mayores fragilidades: la continuidad depende de una persona y el legado se vuelve vulnerable.
Por ello, pocas conversaciones empresariales generan tanta incomodidad como la sucesión, la continuidad del liderazgo y la preparación del legado. Y ese silencio tiene consecuencias.
Muchas empresas han sido exitosas construyendo negocios, pero no necesariamente institucionalidad suficiente para sobrevivir a sus fundadores.
Preparar la continuidad empresarial implica construir mecanismos legales, corporativos y patrimoniales que permitan ordenar la sucesión, proteger activos, reducir conflictos y asegurar continuidad más allá de las personas.
En República Dominicana, varios de los grandes grupos empresariales han comprendido esta realidad y han avanzado de manera estratégica en la construcción de continuidad generacional y el fortalecimiento de sus estructuras de gobernanza familiar y corporativa.
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Sin embargo, la gobernanza familiar ya no debe ser un lujo reservado para grandes conglomerados.
Ese aprendizaje resulta especialmente relevante para las empresas medianas y las MIPYMES familiares dominicanas. La institucionalización no necesariamente implica estructuras complejas ni procesos costosos. Puede comenzar con reglas claras de toma de decisiones, planificación de la sucesión, organización patrimonial y formación del liderazgo para las próximas generaciones. La evidencia internacional muestra que las empresas familiares que desarrollan estructuras de gobernanza más sólidas tienden a alcanzar mayores niveles de estabilidad y desempeño empresarial[7].
Esta conversación también exige una reflexión de país.
La continuidad las empresas familiares debería formar parte de una visión más amplia de sostenibilidad económica. Facilitar la formalización, reducir barreras burocráticas y promover educación empresarial y gobernanza para las MIPYMES familiares también constituye una política de preservación económica y estabilidad social.
La fragilidad del legado empresarial no afecta únicamente a una familia. También impacta empleos, inversión, cadenas productivas, comunidades y sectores completos de la economía.
En países como República Dominicana, donde gran parte del desarrollo empresarial ha sido impulsado por familias emprendedoras, fortalecer las empresas familiares es una forma de robustecer la resiliencia económica nacional. El verdadero desafío consiste en construir empresas exitosas capaces de trascender generaciones, preservar valor y sostener el desarrollo económico más allá de quienes las fundaron.
[1] https://familybusinessindex.com/#data-analytics}
[2] https://www.ey.com/en_gl/insights/family-enterprise/family-business-index
[3] An Overview of the Trillion-Dollar Economies in the World,” Nasdaq, https://www.nasdaq.com/articles/an-overview-of-the-trillion-dollar-economies-in-the-world, 29 April 2022.
[4] Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo de México (CONCANACO SERVYTUR), CONCANACO SERVYTUR impulsa la sostenibilidad y continuidad de las empresas familiares en América Latina (2025).
[5] El Dinero, “Un 80% de las empresas dominicanas tiene origen en la familia” (2017).
[6] Rosa Tejeda, “Empresas familiares en República Dominicana”, Ciencia y Sociedad, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
[7] https://kpmg.com/es/es/informes-publicaciones/2025/07/global-family-business-report-2025.html









